Tag

obesidad

Nota: El pan nuestro de cada día

En el país, seis de cada diez adultos tienen sobrepeso u obesidad. En la niñez y la
adolescencia, la problemática abarca al 40 por ciento. En la cuestión de la alimentación
sobran los diagnósticos. Y todos apuntan a una misma realidad: resulta alarmante el avance
de los kilos de más, en especial entre las familias más pobres. Por eso, las OSC y el Estado
apuestan a la educación nutricional y al cambio de hábitos, sobre todo en los chicos.

6-19 Nota de tapa

Revista del Tercer Sector

En la página 16 nuestro folleto sobre alimentación saludable

folleto alim saludable e higiene

Plan de ación para la prevención de la obesidad en la niñez y en la adolescencia

53° CONSEJO DIRECTIVO
66a SESIÓN DEL COMITÉ REGIONAL DE LA OMS PARA LAS AMÉRICAS
Washington, D.C., EUA, del 29 de septiembre al 3 de octubre del 2014

Introducción
1. La obesidad en la niñez y la adolescencia ha alcanzado proporciones epidémicas
en la Región de las Américas.1,2 Aunque las causas de esta epidemia sean complejas y se
necesita más investigación, es mucho lo que se sabe acerca de sus consecuencias y de lo
que debe hacerse para detenerla. En los últimos diez años, muchos países de la Región
han implantado algunas medidas, por lo que ahora es el momento de que la Organización
Panamericana de la Salud (OPS) asuma la función de liderazgo a fin de unificar estos
esfuerzos y de brindar apoyo a los Estados Miembros por medio de una iniciativa
regional de salud pública.

Plan-de-Accion-para-la-Prevencion-de-la-Obesidad-en-la-Ninez-y-la-Adolescencia

Sociedad › El estres materno y la inseguridad alimentaria contribuyen a aumentar los casos de obesidad infantil

na15fo01

El estudio sobre obesidad infantil fue realizado entre niños que asisten a dos salas municipales marplatenses.

SOCIEDAD › EL ESTRES MATERNO Y LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA CONTRIBUYEN A AUMENTAR LOS CASOS DE OBESIDAD INFANTIL

A comer y comer que se acaba el mundo

Un estudio publicado por la Sociedad Argentina de Nutrición determinó que en familias en las que las madres presentan signos de estrés, se duplicó la obesidad infantil. Sostiene que las conductas compulsivas de los padres alteran las señales de saciedad en los niños.

Un estudio realizado en Mar del Plata encontró que, en familias donde las mamás presentaban signos de estrés, la proporción de chicos con obesidad se duplicaba. En estas familias, casi el 20 por ciento de los hijos resultó obeso. Los investigadores también midieron la “inseguridad alimentaria” –la carencia de alimento o el temor a esa carencia– y encontraron que, en familias que la han padecido, cuando su situación económica mejora y cuentan ya con la posibilidad de alimentar bien a los hijos, ahí tiende a aumentar la obesidad, “como si la madre se dijera: ‘Vamos a aprovechar y comer porque no sabemos si esto puede revertirse’”. Estos datos se generan en el contexto de un grave aumento de la obesidad infantil: especialistas advierten que los primerísimos años de la vida definen la obesidad futura y que “hay conductas compulsivas de los padres que conducen a alterar las señales de saciedad del niño”. En cuanto a los pediatras, es esencial que en esos años detecten precozmente el sobrepeso infantil, para lo cual hay nuevas pautas de examen clínico.

El trabajo “Inseguridad alimentaria, estrés materno y sobrepeso en niños que asisten a dos salas municipales” fue realizado por Sergio Scacchia, María Belén Ferrari, Leandro Leoni y Paula Rodríguez, y publicado en la revista Actualización en Nutrición, de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN). Los investigadores tomaron una muestra de 90 niños de entre 1 y 18 años de edad, y consideraron dos variables: la inseguridad alimentaria –es decir, el grado en que la familia carece de suficiente alimento o teme carecer en el futuro– y el grado de estrés de la madre, en función de factores físicos, mentales, financieros y familiares. La proporción de chicos obesos fue del 9,89 por ciento en los hogares sin estrés y subió al 18,68 por ciento en los hogares con estrés. En cambio, no se encontró correlación entre inseguridad alimentaria y sobrepeso. La investigación concluye que “la detección y atención de los factores de estrés materno en familias de bajos ingresos redundaría en un beneficio para los niños”.

Sergio Scacchia –autor principal del trabajo, investigador en la Universidad Fasta y en las universidades Cemic y de Belgrano– explicó que “para medir el estrés materno utilizamos un cuestionario validado internacionalmente, con preguntas que incluyen lo económico y lo familiar, caracterizando distintas variables que globalmente se califican como estrés materno. Y para medir la inseguridad alimentaria consideramos dos dimensiones. Una es la inseguridad alimentaria percibida: si la familia no tiene un horizonte de ingreso seguro, si siente que en algún momento no contaron con suficientes alimentos. La segunda dimensión se obtiene de un parámetro objetivo, que es comparar los ingresos familiares con el índice de pobreza”.

Scacchia señaló que “el trabajo permite detectar una especie de brecha: cuando hogares que han vivido bajo inseguridad alimentaria empiezan a sentir mayor seguridad, entonces es cuando el estrés de la madre se correlaciona más claramente con la obesidad en los chicos. No sabemos con certeza por qué; una hipótesis es que, cuando cede la inseguridad alimentaria, la madre se diga algo así como: ‘Vamos a aprovechar y comer porque no sabemos si la situación puede revertirse’”.

Más allá de esto, “encontramos, tanto en los chicos como en sus madres, más proporción de sobrepeso y obesidad de la que habíamos supuesto”.

Esteban Carmuega, director del Cesni (Centro de Estudios en Nutrición Infantil), comentó que “en la Argentina, como en gran parte del mundo, la obesidad acompaña un fenómeno de transición epidemiológica: en un primer período de esta transición se da una mayor prevalencia de obesidad en los grupos sociales más opulentos; en estadios avanzados de esta transición, la obesidad prevalece en los estratos sociales más bajos. Y hay datos de que hoy, en la Argentina, la obesidad en estratos bajos se observa en las mujeres en edad fértil: sus embarazos cursan con mayor obesidad”.

Carmuega precisó que “según una recopilación efectuada por el Cesni, que reúne investigaciones efectuadas en distintos lugares del país en los últimos cinco años, el 20 por ciento de los niños y adolescentes y el 40 por ciento de los escolares padecen sobrepeso. Se observa que el inicio del exceso de peso sucede a más temprana edad, por debajo de los seis años: muchos de los factores condicionantes se instalan en los primeros años de la vida”.

“La incorporación de alimentos a partir del sexto mes de vida –advirtió el titular del Cesni– no sólo conforma la calidad y variedad en los hábitos alimentarios para cuando el niño llegue a la adultez sino que ésa es la etapa en que el niño aprende, o no, a respetar las señales de la saciedad. No es sólo la composición de los alimentos sino la manera en que la madre actúa con el niño: hay conductas compulsivas que conducen a alterar las señales de saciedad en el niño. El funcionamiento de los centros cerebrales que regulan la cantidad ingerida se configura por aprendizajes tempranos. Un factor de riesgo de obesidad se instala, por ejemplo, cuando se lo obliga al nene a comer todo lo que hay en el plato, aun cuando ha manifestado de algún modo que ya fue suficiente para él.”

Otro factor de riesgo es “la incorporación temprana de la preferencia por lo dulce –señaló Carmuega–. Todos nacemos con predisposición natural al sabor dulce, lo cual tiene la función biológica de que aceptemos la leche materna. El gusto por los demás sabores se desarrolla por aprendizaje. Pero este aprendizaje puede resultar distorsionado por la insistencia en alimentos dulces y muy especialmente cuando se asocia el sabor dulce con la gratificación. Por supuesto no se trata sólo de la madre. Si el papá llega habitualmente del trabajo con golosinas, si los abuelos vienen con los bolsillos llenos de caramelos, si la familia consume habitualmente bebidas azucaradas en la mesa, entonces se va estableciendo un umbral más alto para el estímulo dulce, y el niño quedará más expuesto a un consumo excesivo de azúcar durante el resto de su vida”.

LINK A LA NOTA

La escuela puede hacer mucho por una nutrición ideal

Argentina no escapa a la tendencia global de crecimiento del sobrepeso y obesidad y su inicio a edades tempranas. Estamos muy cerca del Hambre Cero pero lejos aún de una Nutrición 10.

Un 10% de los niños ya ingresan a la escuela primaria con obesidad, porcentaje que se duplica cuando la terminan. Sumando el sobrepeso, el problema alcanza a cuatro de cada diez.

Es urgente hacer algo. A tal punto que el objetivo hoy quizá no sea disminuir la prevalencia del problema, pero al menos quebrar su tendencia al crecimiento. La obesidad se previene desde los primeros años; una vez instalada el desafío es mucho más complejo. La fisiología humana está mucho mejor adaptada para subir que para bajar de peso.

Muchos países han reconocido la trascendencia del problema y formularon y están ejecutando políticas de Estado para enfrentarlo. Ahí están los casos de Chile, México, Brasil, Estados Unidos o España.

¿Qué hacer? Promover la lactancia, controlar el ritmo de crecimiento en los primeros años, educar el gusto y la sensación de saciedad, comer en familia, tomar agua, incorporar verduras y frutas desde el primer año, no prohibir ningún alimento, pero diversificar ampliamente los gustos por todos desde muy temprana edad. Estas son apenas unas pocas cosas, pero útiles.

La escuela es probablemente la última y trascendente oportunidad para intervenir en el problema. Tres claves: mejorar la presencia y calidad de los desayunos; ofrecer más verduras y frutas y promover activamente el consumo de agua.

Pero también la escuela puede hacer mucho por el otro lado de la ecuación obesogénica: la actividad física. Los recreos deben ser más activos, volviendo al presente algunos de los tradicionales juegos de algunas décadas atrás; las clases de actividad física deben ser regulares y más intensas. Así como suena extraño una escuela sin pizarrón, libros o bibliotecas, también debería serlo una sin sogas, anillos, arcos o pelotas.

Hacer saludable el entorno alimentario de las escuelas (actuar sobre las intervenciones clave); multiplicar oportunidades de movimiento y estilos activos y mejorar la calidad de las clases de actividad física son acciones que han demostrado resultados en la aptitud física de los escolares y en la adquisición de buenos hábitos perdurables en su alimentación.

Por Sergio Britos

Empresas que trabajan por una mejor nutrición

Desnutrición crónica en un 8% de los chicos menores de 6 años; 10% entre los que están en edad escolar; y 30% de los menores de dos años con anemia, además de tres millones de niños con sobrepeso u obesidad son indicadores de un problema ya crónico de la nutrición infantil en la Argentina. Además de los programas que se implementan desde las distintas instancias del Estado (gobiernos nacional, provinciales y municipales), cada vez más empresas dirigen sus esfuerzos a paliar una realidad que amenaza con ser flagelo. En Efecto Mariposa hablamos con Teknofood y con Danone, que nos contaron sobre sus programas e iniciativas.

Chediack: “El NEA y NOA son las zonas más comprometidas”

Teknofood es una empresa argentina especializada en la nutrición de grandes comunidades. La compañía gestiona recursos tecnológicos e industriales para elaborar alimentos específicos para llegar a más de 700.000 personas diariamente. “Nos focalizamos específicamente en nutrición infantil. Desde los inicios vimos que había una problemática en la distribución principalmente de alimentos frescos, sobre todo en zonas rurales, con dificultades para conservar la cadena de frío”, contó a Efecto Mariposa José Chediack, presidente de Teknofood.

La empresa se dedicó en un primer momento a la logística y distribución de alimentos no perecederos en establecimientos escolares pero luego fue más allá: solucionar el tema de la calidad nutricional. “En los 90 comenzamos a hacer formulaciones específicas más adecuadas a los distintos grupos etarios a los que llegamos con nuestros alimentos; agregamos la posibilidad de utilizar los alimentos para la intervención nutricional”, especificó Chediack.

La compañía desarrolla integralmente todo el proceso: desarrollo de la formulación en base a criterios de la Organización Mundial de la Salud, según los distintos grupos etarios. En fábricas propias o tercerizados, realizan esas formulaciones y las reciben en sus depósitos, distribuyéndolas en las poblaciones. “La empresa tiene cinco contratos provinciales y llega a 700.000 beneficiarios”.

Chediack insistió en la necesidad de aportar, en la dieta de los distintos comedores a los que llegan, los micronutrientes necesarios para una buena alimentación, con productos fortificados para suplir las carencias que tienen los alimentos básicos incluyendo cereales, lácteos fortificados, núcleos vitamínicos. “Hacemos intervención nutricional levantando el estándar de los nutrientes más carentes, como hierro y zinc.”

Etchebehere: “La clave del éxito es el trabajo en red”

La Fundación Danone, en la que participan aguas y lácteos de la empresa, tiene foco en tratar de generar herramientas para lograr hábitos saludables en los niños. “Desde la Fundación pensamos en desarrollar una plataforma que potencie las acciones que ya estaban haciendo muchas instituciones preocupadas por esta temática”, explicó Facundo Etchebehere, director de Asuntos Corporativos de Danone Argentina.

Según el directivo, se trata de una plataforma que favorece una alimentación saludable, variada, una hidratación adecuada junto con actividad física y hábitos como una correcta higiene. “Después de un relevamiento que hicimos en las escuelas, detectamos que los docentes necesitan herramientas. Por eso lanzamos con más fuerza este año el programa (Nutrición)2“. Consiste en kids lúdicos para niños de entre 2 y 5 años, que el docente puede usar en el aula; y otro para chicos de entre 6 y 12 años un juego de equilibrio, con los cuatro pilares: alimentación, hidratación, actividad física y buenas costumbres.

“Los chicos juegan y aprenden y los docentes tienen una herramienta concreta para bajar estos conceptos a los niños”, remarcó Etchebehere. La compañía lleva realizando alrededor de un centenar de talleres, distribuidos mil kits y cuadernillos para docentes. “Lo que más se valora son las charlas, para docentes y padres, en las escuelas, para lograr la coherencia entre lo que se ve en la escuela y lo que se encuentra en la casa”.

El directivo de Danone destacó que la clave del éxito de la plataforma es el trabajo en red: “No vamos como una empresa alimenticia, sino que tomamos contenidos de especialistas y oficiamos de nexo entre esos contenidos, y lo que los docentes necesitan para poder bajar conceptos que pueden resultar abstractos para los chicos”. Y concluyó: “La misión de la compañía es dar la mayor cantidad de alimentos saludables al mayor número posible de personas. No somos una empresa de nicho”.

Los talleres se dictan en escuelas públicas y privadas de Capital Federal y Mendoza. “Hicimos un esfuerzo por llegar con heladeras: de las 700 escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires, estamos en 300 con la infraestructura necesaria para comercializar lácteos en buenas condiciones”, especificó Etchebehere.

 

 

Azúcares y dulces

NOTAS PERIODISTICAS DE NUTRICION – UNIVERSIDAD MAIMONIDES.

AZUCARES Y DULCES

A lo largo de la historia, el hombre siempre ha disfrutado con cierto tipo de sensaciones agradables para el paladar, como las dulces, ya que están incorporadas a sus primeros recuerdos vitales. La leche de mujer es rica en lactosa, un azúcar de importante poder edulcorante.

Estudios realizados en nuestro país indican que algunos grupos  de la población consumen azúcares simples en cantidades mayores a las recomendadas.

También muestra que el consumo de alimentos ricos en azúcares simples o refinados como azúcar, dulces, miel, golosinas, helados, turrones, chocolates, amasados de pastelería, galletitas y bebidas azucaradas está aumentando progresivamente y la presencia de frutas, hortalizas y fibra en general está disminuyendo.

Los azúcares simples sólo brindan energía, sin aportar otras sustancias nutritivas al organismo, por lo cual se las suele denominar CALORÍAS VACIAS. Uno de ellos es la miel. La miel ha sido el principal agente edulcorante utilizado por el hombre durante muchos siglos hasta que se conocieron hace unos 200 años de las explotaciones de la caña de azúcar y posteriormente de la remolacha.

La miel es un líquido elaborado por las abejas a partir del néctar de las flores; su color, aroma y composición está condicionada por el lugar de producción.

Todos los productos con azúcares simples consumidos en exceso, favorecen el desarrollo de sobrepeso y obesidad, el aumento del colesterol y otras grasas en sangre. También favorecen la formación de caries dentales y en personas predispuestas aumentan el riesgo de diabetes.

Se recomienda beber agua, soda y jugos naturales en vez de gaseosas y bebidas dulces artificiales. El alto consumo de bebidas dulces o infusiones muy azucaradas, de poco valor nutritivo, limitan el apetito por otros alimentos y comidas de mayor valor que es sumamente importante en los niños.

Es preferible disminuir el consumo de golosinas y dulces para evitar el sobrepeso y las caries, tratando de incorporar el hábito del cepillado de dientes luego de comer éste tipo de productos.

Es bueno acostumbrarse a disfrutar del sabor propio de las infusiones sin agregar azúcar en gran cantidad. Los caldos de frutas caseros son bebidas muy recomendables para el verano. Se preparan hirviendo cáscaras de ananá, manzanas, duraznos, damasco, ciruelas o peras (muy bien lavadas) en abundante agua potable con un chorrito de esencia de vainilla y un poco de azúcar durante un tiempo prolongado para que se concentren los sabores. Luego se cuela y se enfría.

Las frutas secas, semillas y barras de cereal son una excelente elección para comer entre horas en vez de golosinas y dulces.

Lic. Marcela Leal
Directora de la Carrera de Licenciatura en Nutrición.
Universidad Maimónides. Argentina.
nutricion@maimonides.edu
leal.marcela@hotmail.com

Obesidad infantil: advierten sobre la mala alimentación durante las vacaciones

Obesidad infantil: advierten sobre la mala alimentación durante las vacaciones

Los especialistas dicen que en esta época aumenta el riesgo de sobrepeso.

Por: Daniel Grunberg
Fuente: ESPECIAL PARA CLARIN

Hamburguesas, churros, pizzas, helados, papas fritas facturas se vuelve muy comunes en esta época del año, cuando las familias salen de vacaciones y la alimentación sale de sus carriles normales. Y para los chicos, este cambio de hábito puede dar pie a un futuro problema. Los especialistas en nutrición advierten sobre una tendencia peligrosa: los niños tienden a engordar en el verano y el sobrepeso durante la niñez puede ser un paso previo a la obesidad.

Las familias que salen de vacaciones se levantan más tarde, y en muchos casos se saltan el desayuno o alguna comida y eso trae consecuencias. Marcela Leal, directora de la carrera de Licenciatura en Nutrición, de la Universidad Maimónides, explica que los chicos argentinos tienden a engordar en estas fechas producto de los hábitos que asimilan. “Generalmente se hacen comidas que el resto del año no, por ejemplo desayunos con facturas, se picotea a lo largo del día, los horarios son más desorganizados, y en general la actividad puede ser muy sedentaria”, comenta la especialista, quien además da consejos de la dieta que se debe seguir para no engordar. “Los chicos deben consumir desayunos con lácteos descremados, frutas frescas, copos de cereal (no azucarados) con leche descremada. Durante el día, tomar helados de agua, licuados de frutas con poca azúcar. Además, en las comidas deben acompañar con ensaladas de verduras frescas los asados, agregar a la parrilla no solo carne sino también todo tipo de verduras como zapallitos, zapallo, berenjena, cebollas. Y en lo que respecta a la actividad física tienen que hacer caminatas por la arena y juegos al aire libre para realizar una actividad aeróbica”, dice.

Las estadísticas son elocuentes en lo que respecta a la obesidad infantil en el país. En la actualidad, en la Argentina, “hay un 15% de personas con sobrepeso entre la población infantil y un 6% con obesidad”, según lo que sostiene la doctora Miriam Tonietti, quien integra la planta del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y de la Sociedad Argentina de Nutrición.

Los especialistas coinciden en la importancia de que los padres den el ejemplo ante sus hijos y que además se preocupen por su alimentación, dado que si no lo hacen, éstos tienen muchas posibilidades de llegar a ser obesos en su adultez. “Es fundamental la prevención, un niño obeso tiene un 40% de probabilidades de ser un adulto obeso, y un adolescente obeso tiene un 80%. Con lo cual es fundamental la prevención”, dice Leal.

“La obesidad es considerada la epidemia del Siglo XXI no sólo en adultos, sino en niños también. La tarea está en cómo debemos actuar en prevención primaria de la obesidad y el sobrepeso infantil”, dice la especialista Liliana Trifone.

“La Academia Americana de Pediatría recomienda una hora diaria de actividad física. Las conclusiones de un estudio realizado en la Universidad de Bristol en Inglaterra sostiene que haciendo 15 minutos diarios de ejercicio moderado se reducen las probabilidades para el niño de ser obeso en casi un 50%”, concluye Leal.