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El extraordinario impacto para tu salud de lo que comía tu madre en el embarazo

Miércoles 16 de septiembre de 2015 | 13:32

Nuevos estudios revelan el enorme impacto que la dieta de la madre en el momento de la concepción tiene para la salud de los hijos durante el resto de sus vidas

 

Hace unos meses visité una pequeña aldea en Keneba, Gambia. Allí hablé con un anciano de 90 años, Karamo Touray, que estaba rodeado de sus numerosos hijos y nietos.

Aparte de unas molestias en un dedo del pie, dijo que gozaba de buena salud, y le atribuyó el haber disfrutado de una larga y saludable vida a la voluntad de Alá.

Yo sospecho que además la época del año en la que fue concebido también jugó un papel importante.

MÁS ALLÁ DE LAS FECHAS.

Un equipo del Consejo Británico de Investigación Médica, que ha estado recogiendo datos sobre fechas de nacimientos, matrimonios y muertes en Keneba desde 1940, descubrió hace unos años que en esta parte de Gambia la época del año en la que eres concebido tiene un impacto enorme sobre tus probabilidades de muerte prematura.

Si eres concebido, por ejemplo, en enero, y naces en septiembre, entonces en la edad adulta tendrás siete veces más posibilidades de morir que otra persona concebida en septiembre y nacida en junio.

Así que el efecto es grande, muy grande.

La razón por la que sucede esto no tiene nada que ver con la astrología, pero mucho que ver con el clima, y por lo tanto, con lo que tus padres comían en el momento de la concepción.

CUESTIÓN DE DIETA

Gambia tiene un patrón climático muy inusual y muy estable.

De julio a noviembre, durante la temporada de lluvias, hay precipitaciones casi todo el tiempo. Los otros meses son en general secos.

Durante la época seca la gente come mucho cous cous y arroz y estos granos conforman la mayor parte de la dieta.

Durante la temporada de lluvias consumen menos calorías. De hecho a estos meses les llaman los meses del hambre, sin embargo, gracias a las lluvias, hay muchos más vegetales verdes para comer.

 
Una dieta rica en vegetales de hoja verde durante la gestación puede cambiar para siempre cuán activos los genes del niño van a ser. Foto: Getty
 

Y resulta que, ciertamente en Gambia, la cantidad de vegetales de hoja verde que tu madre (y posiblemente también tu padre) come durante la época de la concepción puede tener un gran impacto para el resto de tu vida.

Lo que me sorprendió realmente no es lo profundo de este impacto, sino que no se active durante muchos años.

Hasta los 15 años no hay diferencias perceptibles entre los niños. Sin embargo después esas diferencias son notables, incluso impresionantes.

Entonces, ¿Qué es lo que ocurre?

EL CASO DE LA HAMBRUNA EN HOLANDA

El hecho de que la dieta de la madre durante el embarazo puede tener un efecto largo y duradero sobre el niño ya era conocido desde hace tiempo.

Uno de los ejemplos más dramáticos de esto es el estudio sobre la hambruna holandesa.

A finales de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes bloquearon parte de Holanda en respuesta a un ataque del gobierno holandés sobre el ferrocarril.

Para cuando se levantó el bloqueo había llegado el invierno y era imposible conseguir comida.

Durante meses mucha gente tuvo que sobrevivir a base de una dieta de hambre.

La hambruna solo terminó cuando los aliados liberaron a Europa.

Miles de personas murieron durante esa hambruna.

Más tarde se comisionó un estudio para investigar qué le había pasado a los bebés de las mujeres embarazadas durante la hambruna.

 
Mejorar la nutrición durante la gestación puede beneficiar la salud de varias generaciones venideras. 
 

Y lo que descubrieron es que los que eran un pequeño embrión en el momento de la hambruna tenían el doble de probabilidades de desarrollar cardiopatías durante la edad adulta.

También tenían más posibilidades de tener esquizofrenia, obesidad, diabetes, cáncer y enfermedades relacionadas con el estrés.

Y lo más preocupante es que hay evidencias de que esos efectos persistieron en la siguiente generación.

Así que no solo los hijos sino también los nietos de las mujeres que vivieron embarazadas la hambruna desarrollaron peores condiciones de salud en la vida adulta.

Desde una perspectiva más positiva, lo que esto sugiere es que una mejor dieta de una mujer embarazada no solo mejora las vidas de sus hijos sino también las de sus nietos.

O, en las palabras cautas de los autores del estudio: “Esto puede implicar que mejorar la nutrición durante la gestación puede beneficiar la salud de muchas generaciones venideras”.

GENES MÁS ACTIVOS

Igual que la gente en Gambia, el impacto de la hambruna holandesa sobre la edad adulta de los niños que se vieron afectados es probablemente el resultado de cambios genéticos, cambios que ocurrieron en el interior del útero.

Experimentos con animales han demostrado que es posible hacer que los genes de un embrión sean más activos o incluso “apagarlos” totalmente, solo con variar la dieta de la madre.

Obviamente no sería ético probar esto en humanos, pero los estudios conducidos en Gambia ciertamente proveen evidencias convincentes de que estos cambios llamados “epigenéticos” también pueden ocurrir en los humanos en respuesta a un cambio en la dieta.

Evidencian que si durante el desarrollo muy temprano del embrión una mujer tiene una dieta rica en vegetales de hoja verde, esto cambiará para siempre cuán activos los genes del niño van a ser.

 
Es posible hacer que los genes de un embrión sean más activos, sólo con variar la dieta de la madre. 
 

Eso sucede mediante un proceso llamado metilación y los investigadores en Gambia han mostrado recientemente que los bebés concebidos durante la época de lluvias tienen unos niveles de actividad muy diferentes en un gen particular que es importante para la regulación del sistema inmunológico.

“Las variaciones en el estado de metilación en este gen podrían afectar a tu capacidad para luchar contra infecciones virales y también tus probabilidades de sobrevivir a un cáncer como la leucemia o el de pulmón”, dijo Matt Silver, miembro del equipo de investigadores británicos en Gambia.

Así que, si estás pensando en tener un bebé, comer muchos vegetales de hoja verde, que son ricos en vitamina B y folatos (ácido fólico) es una buena recomendación.

También es recomendable tomar suplementos de ácido fólico para reducir el riesgo de defectos en el tubo neural del embrión.

Más en BBC Mundo:

El mapa de los países donde se practican más y menos cesáreas en el mundo.

Hito médico: mujer da la luz gracias a ovarios congelados durante su infancia.

Nota en http://www.lanacion.com.ar/1828375-el-extraordinario-impacto-para-tu-salud-de-lo-que-comia-tu-madre-en-el-embarazo

“Diez pasos para una Lactancia exitosa”

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Unidad de Promoción y Protección de la Salud

Iniciativa Hospital de la Madre y el Niño

Diez pasos para una Lactancia exitosa

  1. Tener una política escrita que sea periódicamente comunicada al personal.
  2. Entrenar a todo el personal para implementar esa política
  3. Informar a todas las embarazadas sobre los beneficios y manejo de la Lactancia Materna.
  4. Ayudar a todas las madres a iniciar la lactancia dentro de la media hora después del parto.
  5. Enseñar a las madres cómo amamantar y cómo mantener la lactancia aún si se separan de sus bebes.
  6. No dar a los RN ningún alimento ni bebida que no sea leche materna.
  7. Practicar el alojamiento conjunto, dejar que los bebes y sus madres estén juntos las 24 hs. del día.
  8. Fomentar la Lactancia Materna a libre demanda.
  9. No dar tetinas, chupetes u otros objetos artificiales para la succión a los bebes que están siendo amamantados.
  10. Promover la creación de grupos de apoyo a la Lactancia Materna y referir las madres a éstos.

 

 

La lactancia y la reincorporación al trabajo, Liga de la Leche

descarga (1)LA LACTANCIA Y LA REINCORPORACION AL TRABAJO

Estrategias para la madre lactante que trabaja fuera de casa

La reincorporación al trabajo después de la baja maternal, es seguramente uno de los motivos principales del abandono de la lactancia entre las madres españolas, al menos en los grandes centros urbanos.

Sin embargo, éste, como muchos otros factores de la lactancia materna, es un asunto de percepción mas que de realidad.  Indudablemente, la lactancia materna implica cercanía  y lógicamente, cuándo se acerca la hora de separarnos de nuestro bebé, aunque sea por algunas horas al día, pensamos que esa maravillosa relación que hemos establecido ha llegado irremediablemente a su fin.  Pero no dejamos de ser madres porque comencemos a trabajar y de la misma forma, no tenemos forzosamente que dejar la lactancia porque nos incorporamos al trabajo.  Todo lo contrario.  Para la madre que trabaja fuera de casa, la lactancia es una oportunidad invaluable para reconectar con su bebé y compensar de manera muy satisfactoria, la separación que le impone su jornada laboral.

La lactancia materna protege al bebé de una gran cantidad de enfermedades y por lo tanto supone un ahorro importante en gastos médicos y  una sensible reducción del absentismo laborar de los padres por enfermedades de los hijos menores.

Entre mas tarde, mejor

No es lo mismo incorporarse al trabajo cuando el bebé tiene tres meses, que cuando tiene seis.  En el primer caso supone la extracción de leche materna o la introducción de leche artificial, mientras que después del primer medio año, se trata de incorporar poco a poco la alimentación complementaria en la dieta del bebé.  Al acercarnos mas a los seis meses se evitan también los biberones, ya que los bebés a partir casi del quinto mes, son perfectamente capaces de beber en vaso o en tacitas de entrenamiento.

La baja maternal en España es de sólamente 16 semanas (mas o menos cuatro meses), por lo que resulta útil intentar juntar la baja con el mes de vacaciones y luego pedir jornada reducida por un mes o dos.  Otra forma sería negociar con el empleador el canje de la hora de lactancia, a la cuál se tiene derecho por nueve meses, por unos días mas de baja remunerada.  Así se cubrirían los seis meses de lactancia exclusiva recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

La hora de lactancia

Como se ha mencionado anteriormente, durante los primeros nueve meses, las madres pueden disfrutar de una hora de pausa para la lactancia sin reducción de salario.  Si la hora “cae” enmedio de la jornada laboral, se puede fragmentar en dos períodos de media hora, pero si se utiliza para entrar mas tarde o salir mas temprano, sólo se dispone de media hora.  Si por efecto de las distancias entre el lugar de trabajo y el bebé, no es factible utilizar la hora de lactancia para reunirse y amamantarle directamente, este tiempo puede utilizarse para extraerse la leche y suplir las tomas del día siguiente.

Extracción de la leche

Muchas madres que se extraen la leche en el trabajo reconocen que ello les brinda una forma de seguir “conectadas” intimamente con sus bebés.  Extraer la leche estimulará la producción y evita la ingurgitación.

Hoy en día existen muchos tipos de sacaleches que facilitan a las madres la extracción.  Sinembargo tantos los métodos manuales como los mecánicos requieren algo de práctica, por lo que es bueno ensayar con suficiente anterioridad -unos quince dias antes de la reincorporación- el método que nos resulte mas cómodo.

La clave de la extracción consiste en duplicar el reflejo de eyección que provoca la succión del bebé y el contacto de sus labios.  Es de mucha utilidad visualizar al bebé, por medio de una foto o de alguna prenda que tenga su olor.  Algunas madres graban una cinta con los gorgoritos del bebé y otras escuchan la misma música que utilizan cuando dan de mamar.  Otras aplican calor en sus pechos (un paño caliente, o un calcetín o bolsa de tela rellena de arroz y calentada en el microondas) y masajean ligeramente los pezones antes de empezar la extracción.

Si la extracción de leche en el trabajo, ya sea manualmente o con la ayuda de un sacaleches resulta engorrosa o complicada, se puede congelar y almacenar leche antes de la incorporación al trabajo, durante los fines de semana o diariamente, mientras se amamanta al bebé, amamantándole de un pecho, mientras con un sacaleche o con la mano se extrae la leche del otro.  Así se aprovecha la “subida” de leche que tan eficientemente provocan los lactantes.

Es importante tener en cuenta que esta rutina será necesaria sólamente mientras el bebé llega a los seis meses,  momento en el que podremos incluir paulatinamente otros alimentos en su dieta: frutas, cereales, verduras, etc., que podrá tomar en los momentos en que no esté con nosotras.

Ingurgitación

Durante las primeras semanas de separación, el pecho puede inflamarse.  Para evitar al máximo las incomodidades, es aconsejable reincorporarse al trabajo un jueves, en vez de un lunes.  Así el fin de semana está lo suficientemente cerca para facilitar el descanso de la madre y hacer los ajustes necesarios.  Durante las primeras semanas puede que la madre experimente algo de incomodidad por la inflamación de los pechos, pero la ingurgitación se soluciona bien extrayendose leche para su uso posterior, o sacándose y descartando sólo la suficiente cantidad de leche para aliviar la incomodidad.  Con el tiempo, el pecho se regula de forma perfecta y disminuye la producción de leche en los momentos en que el bebé está lejos.

¿Cuánta leche dejar para el bebé?

Los bebés que toman leche materna normalmente toman de 60 a 120 ml. de leche entre ocho y doce veces al día.  Nadie puede anticipar cuánta leche va a tomar un bebé en particular, pero no es probable que un bebé amamantado consuma un biberón de 240 ml. en una sola toma.  Almacenar la leche en cantidades de 60 a 120 ml. permitirá preparar lo suficiente para satisfacer al bebé sin desperdiciar leche.

¿Cómo darle la leche al bebé?

Una vez que la lactancia está bien establecida, es decir, después de las primeras ocho o diez semanas,  la mayoría de los bebés, si tienen mucha hambre, aceptan de buen grado la leche, aunque no sea al pecho.  Cuando el bebé es menor de cuatro meses se le puede ofrecer la leche en biberón.  La mayoría de los bebés lo aceptan bien y luego se cogen del pecho perfectamente.  Se dan sin embargo casos de bebés que empiezan a rechazar el pecho, lo que suele ocurrir cuando el biberón se les da muy cerca del regreso de la madre a casa.  Si el bebé tiene hambre poco tiempo antes de que llegue la madre, se le puede ofrecer una pequeña cantidad de leche, lo justo para que esté cómodo.  Si el bebé comenzara a rechazar el pecho, se puede pasar a utilizar otro método de alimentación: vasito, cuchara o jeringa.  Estos métodos requieren un poco mas de tiempo por parte de la persona que se encarga del bebé, pero preservan la relación de lactancia con la madre.

Un mito a desterrar es el de la presunta dificultad para introducir el biberón.   Tomar un biberón no requiere de entrenamiento, es algo que la mayoría de los bebés manejan sin mayores dificultades.  Pero sí es muy posible que el bebé amamantado rechace el biberón cuando se lo ofrece su madre o cuando ella está cerca. ¿Para qué las imitaciones si “lo bueno” está al alcance?  Algunos bebés se duermen durante la jornada laboral para esperar a su madre.  Sin embargo, luego de algunos días de ausencia prolongada de la madre y si tiene hambre, el bebé tomará cualquier cosa de otras personas, sin necesidad de entrenamiento.  La madre deberá aprovechar hasta el último momento para estar con su bebé y amamantarle sin interferencias.

De vuelta a casa

Cuando la madre se reencuentra con su bebé, es momento de ofrecer el pecho siempre que se tenga la oportunidad. En los días en que la madre y su bebé están juntos no es necesario “respetar” la rutina de la semana.  Se puede prescindir de las tomas o comidas complementarias y dar de mamar a demanda.

Lo importante es la flexibilidad y la disponibilidad para amamantar  intensivamente en las horas en que madre e hijo estén juntos.  Eso implica amamantar por la noche, ya que aún los niños que solían dormir cinco o seis horas de noche, luego que la madre se reincorpora al trabajo, empiezan a despertarse varias veces para compensar la ausencia, independientemente de su forma de alimentación.

Muchas madres han descubierto que el meter a sus bebés con ellas en la cama, minimiza las interrupciones del sueño y por los tanto les garantiza un descanso nocturno satisfactorio.

Cuando volvemos a casa, el amamantar a nuestro bebé nos permite compensar satisfactoriamente la ausencia.  La lactancia lleva incorporada la pausa: nos sentamos o nos tumbamos, tomamos a nuestro bebé y por algunos minutos tenemos la oportunidad de olvidar el ajetreo y concentrar toda nuestra atención en ese pequeño ser que tenemos en los brazos.

 

COMO ALENTAR AL BEBE A TOMAR EL BIBERON

Estas son algunas sugerencias para facilitar la tarea de las personas que cuidarán del bebé en ausencia de su madre:

  • Calentar la tetina a temperatura ambiente bajo el grifo de agua caliente.
  • Probar diferentes tipos de tetinas y distintos tamaños de los orificios en éstas.
  • En vez de forzar la tetina dentro de la boca del bebé, cosquilléele los labios hasta que la acepte de buen grado.
  • Probar distintas posturas para alimentar al bebé, como sentarle en las rodillas de la persona que le está alimentando, de frente; o el bebé de espaldas a la persona que le alimenta (la espalda del bebé contra la barriga del adulto); en una sillita de paseo lo suficientemente incorporada; o mientras se le pasea.

 

Documento de Liga de la Leche Madrid

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¿Cómo amamantar por primera vez?

El cuidado de la piel de las mamas, areolas, pezones y a la madre

La madre debería tomar pequeños descansos durante el día, por ejemplo cuando el bebé duerme. Deben recordar que el recién nacido debe dormir en posición supina, en lo posible en la misma habitación, en un moisés o cuna. De esta manera, la mamá escuchará mejor y captará las señales de hambre.

Ellas necesitan consumir 2500 calorías diarias. Debe llevar una dieta variada, en lo posible con 4 comidas diarias, donde se incluyan quesos, yogures, pan, 5 frutas y verduras diarias, carne, pollo, pescado, huevos, nueces, etc. También necesitan caminar, despejarse, solas o acompañadas con amigos y familia, que es gratificante y mejor que hacer ejercicios extenuantes. Los especialistas aconsejan 20 a 30 minutos diarios de caminata a paso activo.

Los pezones necesitan: ALAS

  Agua, no se recomienda el uso de jabón porque puede facilitar el agrietamiento.
  La, misma leche materna, ya que es lubricante, desinfectante y cicatrizante. Se puede sacar una gota de leche y pasarla por la areola y el pezón.
  Aire, puede usarse casquillos aireadores durante unas horas y corpiños sin punta.
  Sol, en lo posible 15 minutos diarios antes de las 11hs, si esto no es posible, la aireación es suficiente.

 

¿Cómo funcionan las glándulas mamarias?

Cada mama tiene entre 6 a 10 sistemas de conductos, que se ramifican desde el pezón hacia el tórax como un ramillete, terminando en sacos celulares, llamados alvéolos, que son los que producen la leche. Cada alvéolo y su conducto de salida están rodeados de células llamadas mioepiteliares, capaces de contraerse para exprimir los alvéolos y sacar la leche hacia los conductos. Estos, están detrás de la areola y se afinan en conductillos que salen por poros en la punta del pezón.

Entre el final de las mamadas y el comienzo de la siguiente, la hormona prolactina hace que los alvéolos produzcan una primera leche, que es 1/3 del volumen de leche que el bebe toma. Es leche con menos grasa a medida que comienza la succión, la lengua estimula la piel de la areola y el pezón; incitando a la glándula hipófisis para segregar dos hormonas: la prolactina, que llega por vía sanguínea a los alvéolos y produce leche más grasa y la ocitocina, que provoca la contracción de todas las células mioepiteliares que rodean los alvéolos, exprimiéndolos y expulsando la leche más “gorda”. Esta leche es la que más alimenta y representa los 2/3 del volumen total de la mamada.