Tag

mamá

Lactancia: cómo amamantar y cuidar los pezones

ALAS = Aire + Leche + Agua + Sol

 

Lactancia: cómo amamantar y cuidar los pezones

El primer gran cuidado es justamente la prendida del bebé al pecho, y tener en cuenta algunas pautas de protección para prevenir que los pezones se agrieten o duelan

Una de las principales inquietudes que las madres presentan al momento de amamantar es el cuidado que hay que tener con los pezones. Muchas veces existen mitos o temores por parte de las madres respecto a un especial cuidado o trabajo que hay que tener con los pezones para poder amamantar. Por ello, el primer gran cuidado es justamente la prendida del bebé al pecho, y tener en cuenta algunas pautas de protección para prevenir que los pezones se agrieten o duelan.

Es importante que cada madre tenga la información adecuada y sepa que existen muchas variaciones en lo que respecta a tamaño y forma de los pechos de las mujeres, y que la producción de leche no depende de ello. Algunas pautas de protección de los pezones para tener en cuenta son:

– Libre demanda, ofrecer el pecho al niño y amamantar con mucha frecuencia y sin restricciones horarias para conseguir un alivio en las mamas.

– Extracción, es importante extraerse leche luego de la mamada si los pechos han quedado muy llenos aún. Esta leche puede almacenarse para dársela luego al bebé.

– Buena prendida, es necesario que el bebé esté bien prendido: con la boca bien abierta, su pera tocando el pecho de la madre, y su labio inferior debe estar hacia afuera. El bebé debe succionar, detenerse y volver a succionar, con succiones profundas y lentas.

– Aire, los pezones necesitan aire como medida preventiva ya que van a estar en contacto con la humedad todo el tiempo entonces cuanto más las madres puedan tener los pechos aireados será mejor así se evita la constante humedad.

– Leche, se recomienda pasarse la mayor cantidad de veces posible leche por los pezones y por la areola porque tiene propiedades antibióticas, regenerativas antisépticas, para lubricar y suavizar el tejido del pezón. Evitar aplicar ungüentos en los pezones, y en caso de dolor, conviene usar leche del final de la toma para calmar el dolor.

– Agua, los pechos deben lavarse solamente con agua y hay que evitar los jabones, aceites, o cualquier producto que puede alterar el pH de la piel o irritarla, ya que puede interferir con la lubricación natural de la misma.

– Sol, es aconsejable cuando las madres tienen tiempo durante el embarazo, exponer los pechos al sol durante unos diez o quince minutos, siempre teniendo en cuenta el tema de los horarios no recomendables de exposición y la cantidad de tiempo. Está demostrado que el sol tiende a sanar los pezones agrietados y hace que se sequen más rápidamente.

El maravilloso acto de amamantar es el mejor modo de continuar vínculo que el bebé tenía con su madre en su vida intrauterina en el mundo exterior, y es importante saber que si se presentan algunas dificultades como grietas o lastimaduras en los pezones se puede intentar los cuidados mencionados o en algunos casos también pedir ayuda, para poder disfrutar plenamente este momento tan especial.

Fuente: revistabuenasalud.cl

http://www.rosario3.com/noticias/Lactancia-como-amamantar-y-cuidar-los-pezones-20151101-0026.html

Gran “tetada nacional” en 21 hospitales del país

La Red de Enfermería por la Prevención realizó la semana pasada su tradicional “tetada nacional” para promover la lactancia en 21 hospitales de 16 provincias. En el hospital Fernández, de la ciudad de Buenos Aires, abrió el Consultorio de Lactancia.

En general, las enfermeras percibieron: “La mayoría de las mamás no conocen las posiciones que pueden usar para amamantar, algo que sabemos que desalienta la lactancia, o preguntan sobre mitos, como qué pueden comer o no, o cuánto tiempo tienen que comer los bebes, algo que no es de manual porque depende de la fuerza de succión y de la prendida de cada bebe, por ejemplo”, dijo la licenciada Irma Quinter, capacitadora de la red y enfermera del Servicio de Pediatría del hospital Posadas.

Insistió en que se está necesitando más información. No recibir la orientación necesaria entre las 24 y 48 horas del parto es otro factor de abandono prematuro de la lactancia. “La mamá con dificultades se angustia y se desalienta. Siente frustración y culpa porque sabe que la lactancia es lo mejor para su bebe, pero no lo puede sostener”, explicó Paz Martín, de Fundalam.

Comentó que en muchas maternidades las altas son a las 36 horas del parto y la mamá vuelve a casa cuando todavía no le bajó la leche. “Cuando ocurre, empieza a sentir molestias y dolor -precisó-. Ahí hay que consultar rápido; si esperan al primer control, que a veces es al mes del alta, el bebe no ganó peso y le suplementan la alimentación. Cuando se introduce la mamadera, en el mediano o largo plazo, la producción de leche disminuye.”

En Fundalam están recibiendo las consultas de una generación de mamás primerizas de 30 años o más. “Una frase que se repite una y otra vez es: «Yo pensé que esto era más fácil». Y lo es, con la preparación adecuada”, contó la puericultora Graciela Rassio. Es que una vez que el bebe nació, “ya no hay tiempo para investigar cómo dar el pecho -agregó Cecilia Karplus, de la Liga de La Leche Argentina-. Es en los primeros 10 o 15 días cuando aparecen la mayoría de las dificultades y, también, en los que se gana la carrera con información previa.”

http://www.lanacion.com.ar/1498699-gran-tetada-nacional-en-21-hospitales-del-pais

Los primeros contactos de la mamá con el bebé

El embarazo, el parto, la lactancia y la crianza son asuntos de familia y, por lo tanto, tienen que facilitar el primer contacto con el recién nacido. Si se está en contacto con el bebé desde los primeros momentos prendiéndole al pecho, esto favorece el amamantamiento. Estos encuentros pueden aprovecharse para acariciar, hablar y contarle cosas lindas de la familia. En una palabra, se fortalece un vínculo temprano afectivo interactuando.

La leche de los primeros días, llamado calostro, es amarillenta y gruesa. Es el concentrado, por eso es rica en anticuerpos que protegen de infecciones graves y ayudan a eliminar el meconio de su intestino. Durante los primeros 7 días, el calostro va perdiendo el color y se va poniendo más blanca.

Esta primera leche tiene dos aspectos: la primera es “aguada “y escasa, se produce entre las mamadas. La segunda es abundante y espesa, sacia y hace que el bebé engorde.