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Comer en familia evita en los chicos trastornos alimentarios

SALUD: CONCLUSIONES DE UN ESTUDIO A CASI 5.000 ALUMNOS DE ESTADOS UNIDOS

Comer en familia evita en los chicos trastornos alimentarios

Dicen que tienen menos posibilidades de someterse a dietas crónicas y peligrosas. Y que la frecuencia de comidas familiares es inversamente proporcional al consumo de tabaco, alcohol y marihuana.
Mariana Iglesias

miglesias@clarin.com

La rutina, a veces, puede ser buena. Y hasta saludable. Lo dice un equipo de investigadores de los Estados Unidos, que aseguran que comer todos los días en familia ayuda a evitar que los chicos sufran desórdenes alimentarios.

“No es sólo la rutina de la comida, sino también la importancia de la atmósfera familiar que se crea alrededor de la mesa. Las adolescentes que comen regularmente con sus familias en un ambiente positivo tienen menos posibilidades de controlar su peso en forma extrema, tomar pastillas para adelgazar, vomitar o someterse a dietas crónicas”.

A esta conclusión —publicada recientemente en Journal of Adolescent Health— llegaron los investigadores encabezados por Dianne Neumark-Sztainer, doctora y profesora de epidemiología de la Universidad de Minnesota. “Compartir el momento de la comida da la oportunidad de modelar los hábitos alimentarios de los chicos y de controlarlos”, dice.

La directora de la Carrera Licenciatura en Nutrición de la Universidad Maimónides, Marcela Leal, comparte su opinión: “Comer en familia permite a los padres detectar posibles alteraciones vinculadas a la nutrición de los hijos”, afirma a Clarín. En la Argentina, según la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia, uno de cada 25 adolescentes sufre algún desorden alimentario.

Neumark-Sztainer estudió a 4.746 alumnas de colegios públicos de una edad promedio de 15 años. Preguntó sus estilos de vida, hábitos alimentarios, consumo de drogas y alcohol, síntomas de depresión. También analizó con qué frecuencia compartían las comidas con sus familias.

El 33% respondió haber compartido dos o menos comidas con la familia la última semana. El 40%, entre tres y seis veces, y sólo un cuarto admitió comer en familia más de siete veces. En este último grupo estaban las familias de mejor nivel económico, y con madres amas de casa.

Algunas de las conclusiones fueron que las chicas que comen entre tres y cuatro veces por semana con sus padres tienen un 33 por ciento de riesgo de desarrollar prácticas extremas de control de peso, mientras que ese riesgo baja al 25 por ciento en las chicas que comen cinco veces por semana con su familia.

Los especialistas comprobaron que los chicos que comían con sus papás consumían alimentos con más calcio, fibras, hierro y vitaminas. Y que la frecuencia de comidas familiares es inversamente proporcional al consumo de tabaco, alcohol y marihuana.

Recomiendan a los padres mantener conversaciones positivas y no de confrontación. “La sociedad influye sobre las adolescentes, y entre la creciente prevalencia de obesidad y la presión de ser delgadas, las chicas toman caminos poco saludables para controlar su peso —dice Sztainer—. Priorizar la estructura familiar y que las comidas sean en un ambiente positivo puede proteger a las chicas de estos hábitos alimentarios destructivos”.

No hay excusas para no comer en familia: “Si los padres trabajan, tal vez se pueda proponer un desayuno. Tampoco tiene que ser siempre comida casera, se puede comprar. Lo importante es que la familia esté junta”.

En el último Encuentro Anual de la Sociedad para la Educación en Nutrición, en Estados Unidos, se dijo que comer en familia influye directamente no sólo en la calidad nutricional de la dieta de los chicos, sino también en la adquisición de lenguaje, el rendimiento académico y las relaciones sociales. La comida es, dijeron, un momento “sagrado” en el que conviene apagar el televisor, la música, la computadora. Incluso hay una serie de libros que recomiendan qué temas tratar en la mesa. Algunas propuestas: contar el mejor momento del día; compartir anécdotas; discutir sobre libros o películas, planear actividades para hacer en familia.

La doctora Marcela Leal, agrega: “Es fundamental reconocer que la comida familiar desempeña un papel decisivo en la transmisión de hábitos y costumbres. Dan seguridad y sentido de pertenencia a su familia y grupo social. Reconocer alteraciones en la alimentación permite tomar medidas preventivas”.