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Alimentos contaminados: más del 40% de las víctimas son menores de cinco años

Martes 07 de abril de 2015 | Publicado en edición impresa LA NACIÓN

Alimentos contaminados: más del 40% de las víctimas son menores de cinco años

Lo advirtió la Organización Mundial de la Salud, que convocó a gobiernos, productores y consumidores a asegurar la inocuidad de la comida; las infecciones alimentarias causan más de 200 enfermedades

Por Fabiola Czubaj  | LA NACION

¿Cuán seguro es lo que comemos? Esto es lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone pensar hoy sobre una cadena de producción, transporte y consumo acechada por microbios y sustancias químicas causantes de más de 200 enfermedades transmitidas a través del agua y los alimentos contaminados. Más del 40% de las víctimas son menores de 5 años.

“Un problema local de seguridad alimentaria se puede transformar rápido en una emergencia internacional. La investigación de un brote causado por el consumo de alimentos contaminados es mucho más complicada cuando un plato o una comida envasada contienen ingredientes de distintos países”, aseguró Margaret Chan, directora general de la OMS, durante los preparativos de este Día Mundial de la Salud.

Con el eslogan “De la granja al plato, alimentos seguros”, se busca llamar la atención a los gobiernos, los productores, los distribuidores y hasta los consumidores de la importancia de asegurar la inocuidad de la comida que llega a cada mesa. “A menudo se necesita una crisis (o un brote) para despertar la conciencia colectiva de la seguridad de los alimentos y tomar medidas para dar una respuesta seria”, indicó Kazuaki Miyagishima, director del Departamento de Seguridad Alimentaria y Zoonosis de la OMS.

“El impacto de esa crisis en la salud pública y las economías puede ser enorme -agregó-. De modo que hay que implementar políticas duraderas para garantizar la aplicación de las normas, los controles y el funcionamiento de las redes adecuados para prevenir los riesgos para la salud.”

Las enfermedades transmitidas por alimentos (ETA) son, para la Organización Panamericana de la Salud (OPS), “uno de los grandes desafíos” de las Américas. “Es muy alta la subnotificación de las ETA. No tenemos un panorama exacto de lo que ocurre”, señaló a LA NACIÓN el representante de la OPS en Panamá, Enrique Pérez Rodríguez.

Por vía telefónica, dio algunos ejemplos -los pocos disponibles en la región- de los costos de las enfermedades que transmiten parásitos, virus o bacterias, como la Escherichia coli, que causa el síndrome urémico hemolítico (SUH), una infección subinformada en nuestro país, como dio cuenta LA NACIÓN el año pasado, o la Salmonella, entre otras.

“En los Estados Unidos saben que una de cada seis personas sufre de una ETA y que eso se traduce, anualmente, en 48 millones de casos, 120.000 hospitalizaciones y 3000 muertes que le cuestan al sistema de salud unos 78 millones de dólares por año. Este tipo de estudios no los hacemos en las Américas”, sostuvo Pérez Rodríguez, del Área de Vigilancia Sanitaria, Prevención y Control de las Enfermedades y de la Salud de la OPS.

Jamaica también cuenta con cifras del gasto en salud por las ETA: entre 700.000 y 1,4 millones de dólares anuales en gastroenteritis agudas. Y Alemania aún recuerda el brote de SUH y diarrea con sangre por E. coli en 2011 que le costó 1300 millones de dólares en pérdidas que afectaron a los productores y la industria alimentaria y 236 millones en atención sanitaria.

Y en América del Sur, citó un estudio sobre la carga de enfermedad en la región metropolitana de Chile. “La Argentina no hizo estudios de este tipo y sería bueno trabajar en eso en el futuro”, sostuvo Pérez Rodríguez, que recuerda cada cifra disponible en los países de la región asociada con las ETA. Citó una campaña del Instituto Nacional de Alimentos sobre educación y prevención de estas enfermedades que incluye las cinco claves que recomienda la OPS/OMS para asegurar la inocuidad de los alimentos (www.anmat.gov.ar/Cuida_Tus_Alimentos/index.htm). Consideró, también, que la Agencia Santafecina de Seguridad Alimentaria “es buen ejemplo de cómo una provincia argentina está trabajando” de acuerdo con los pilares recomendados: leyes y regulaciones; sistemas de control con herramientas validadas; sistemas de inspección basados en el riesgo, y vigilancia epidemiológica de brotes y de alertas de productos contaminados en el mercado.

“La OMS decidió dedicar el Día Mundial de la Salud a la inocuidad de los alimentos porque no existe suficiente conciencia en los países miembros de la magnitud y la importancia del problema. Al ponerlo en la agenda pública internacional, eleva esa trascendencia para la salud pública y el comercio de los alimentos -agregó-. Pero, también, para que la población se dé cuenta de que la responsabilidad es compartida: el Estado con un buen sistema de inocuidad y el consumidor como agente activo para no adquirir una ETA. Que se pregunte cuán seguro es lo que comemos.”

MODELO DE RED

Una experiencia que terminó siendo el modelo que acaba de adoptar el Conicet para crear la Red de Seguridad Alimentaria Argentina es la que impulsa desde 2010 un grupo de investigadores y docentes del Instituto de Genética Veterinaria Ing. Fernando Noel Dulout CCT La Plata-Conicet y la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP: el Programa Carnicerías Saludables, que se lanzó junto con la Municipalidad de Berisso y hoy funciona también en Luján y Tandil.

El programa incluye evaluaciones periódicas de las carnicerías para detectar la contaminación de la carne, los cuchillos, las manos de los empleados, la picadora y la mesada con las principales bacterias en la carne bovina: E. coli, Salmonella, Staphylococcus aureus y Listeria monocytogenes. En Berisso, donde el programa está más avanzado, mejoraron la manipulación y la limpieza en el 30% de las 86 carnicerías de esa localidad, y un 44% mantuvo su estado sanitario. Diez carnicerías recibieron la certificación municipal de “carnicería saludable”.

Además, la ONG Lucha contra el Síndrome Urémico Hemolítico (LuSUH) trabajó con los 4506 chicos de los 26 jardines de infantes de Berisso para formarlos en la prevención de las ETA.

“El objetivo (del programa) es generar un cambio cualitativo de las condiciones higiénico-sanitarias de las carnicerías y del producto comercializado en los municipios o las provincias que lo implementen”, explicó Gerardo Leotta, investigador adjunto del Conicet y profesor adjunto de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP. “El desafío es muy grande, aunque, como se demostró en Berisso, no es imposible”, dijo.

Informarse es clave. Por eso, la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Escuela de Nutrición de la UBA invita a participar activamente del Día Mundial de la Salud. Hoy, de 9.30 a 19, en el aula magna de la Facultad de Medicina (Paraguay 2155, CABA), habrá charlas y talleres con entrada gratuita. Los productores agreocológicos del país compartirán sus productos y quien complete la vuelta a la manzana de la facultad, se llevará una manzana orgánica como premio.

“Sería desastroso si los alimentos se volvieran inseguros para su consumo. Necesitamos trabajar mucho para evitarlo y podemos empezar alineando las políticas que rigen la agricultura, el comercio, la salud, la educación y la protección social para que toda la población acceda a una alimentación segura y saludable”, publicó Chan en noviembre pasado en la revista The Lancet cuando anticipó el tema elegido para este año.

NUEVA CLASIFICACIÓN DE LA OMS

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la OMS modificó la clasificación del glifosato y dos insecticidas, el malatión y el diazinón. Desde el mes pasado, estas sustancias organofosforadas para controlar las plagas en las cosechas son “probablemente” cancerígenas para el ser humano. El glifosato cuenta con “evidencia suficiente de carcinogenicidad” en estudios animales y “evidencia limitada” en seres humanos para el linfoma no Hodgkin. Lo mismo se aplica al malatión y el dizianón, pero también, respectivamente, para el cáncer de próstata y de pulmón. Los insecticidas tetraclorvinfos y paratión, en cambio, ahora son “posiblemente carcinogénicos” para el ser humano porque hay evidencia “convincente” de estudios animales de que causan cáncer, aunque la información es “insuficiente” para las personas.

CONSEJOS PARA TENER EN CUENTA

Inocuidad de los alimentos

Las enfermedades transmitidas por los alimentos suponen una importante carga para la salud. Millones de personas enferman y muchas mueren por consumir alimentos insalubres.

La inocuidad de los alimentos engloba acciones encaminadas a garantizar la máxima seguridad posible de los alimentos. Las políticas y actividades que persiguen dicho fin deberán de abarcar toda la cadena alimenticia, desde la producción al consumo. (Fuente OMS http://www.who.int/topics/food_safety/es/)

descarga (13)

Manual sobre las cinco claves para la inocuidad de los alimentos http://www.who.int/foodsafety/publications/consumer/manual_keys_es.pdf?ua=1

Curso de manejo inocuo de los alimentos para Centros Comunitarios y Organizaciones Sociales – UBA

Manipulador y emergencias 2015
27 de mayo y 3 de junio de 14 a 16 hs.
Fac. De Cs. Veterinarias UBA
Informes e inscripción cdc@fvet.uba.ar

El gluten, la lactancia materna y la enfermedad celiaca, ¿qué hay de nuevo?

González Rodríguez MP, Flores Antón B. El gluten, la lactancia materna y la enfermedad celiaca, ¿qué hay de nuevo? Evid Pediatr. 2014;10:63.

AVC | Artículos Valorados Críticamente

Størdal K, White RA, Eggesbø M. Early feeding and risk of celiac disease in a prospective birth cohort. Pediatrics. 2013;132:e1202-9.

D.O.I.: 10.1542/peds.2013-1752.

Revisores: González Rodríguez MP1, Flores Antón B2

1CS Algete. Imsalud. Madrid (España).
2Hospital Universitario de Fuenlabrada. Madrid (España).
Correspondencia: María Paz González Rodríguez. Correo electrónico: pazgonz@gmail.com

Palabras clave: nutrición infantillactancia maternaglutenenfermedad celiaca

Keywords: child-nutritionbreastfeedingglutenceliac disease

Fecha de recepción: 19/08/2014   Fecha de aceptación: 23/08/2014   Fecha de publicación: 17/09/2014

Resumen Estructurado

Objetivo: estudiar el efecto de la edad de introducción del gluten en el riesgo de padecer enfermedad celiaca (EC), ajustado por la duración de la lactancia materna y por el riesgo de EC.

Diseño: estudio de cohortes prospectivo (estudio noruego de casos y controles anidado en una cohorte de madres e hijos).

Emplazamiento: estudio poblacional realizado en Noruega.

Población de estudio: cohorte prospectiva de 106 917 niños de Noruega, en el periodo desde 1999 hasta 2008, que corresponden al 38,7% de las mujeres a quienes se solicitó participar en el estudio noruego. Rellenaron cuestionarios en las semanas de embarazo 17, 22 y 30, y a las edades de 6 y 18 meses, 3, 5, 7, 8 y 12 años. De 2008 a 2011 se recogieron los datos de esta cohorte de niños en la base de registro de datos de los hospitales noruegos. Se excluyeron los que tenían información incompleta de la exposición al gluten a los seis meses o sobre enfermedad celiaca materna.

Evaluación del factor de riesgo: la fecha de introducción del gluten se registró con un cuestionario a los seis meses de edad. Se preguntó acerca de la lactancia materna y de la introducción de sólidos cada mes desde el nacimiento.

A partir de los 18 meses, pregunta acerca de lactancia materna en intervalos de tres meses. Para calcular la duración de la lactancia se utilizaron las medianas de dichos intervalos.

Medición del resultado: la EC se identificó a través de cuestionarios (70 niños) y del registro de pacientes noruegos (395 niños). El diagnostico de EC se realizó siguiendo los criterios de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) en 1991, por lo que todos los niños tuvieron biopsia intestinal. Se identificaron como celiacos los niños que tenían registrado en dos ocasiones el código de EC en la base de registro de datos de los hospitales noruegos (el código de EC se introduce cuando se solicita la biopsia intestinal y no se retira incluso si no se confirma el diagnóstico). Se realizó un análisis de sensibilidad mediante imputaciones múltiples de datos faltantes de las variables principales en la base completa (106 917 recién nacidos) y no se observaron diferencias en los resultados respecto a la base analizada.

Resultados principales: se dispuso de información completa hasta los 6 meses en 324 niños con EC y en 81 843 controles, y hasta los 18 meses en 287 niños con EC y 67 628 controles.

El gluten se inició antes de los cuatro meses en el 8%, a los 5-6 meses en el 45,3% y después de los seis meses en el 46,6%.

Se diagnosticó EC en 3,68/1000 niños con introducción de gluten a los 5-6 meses, en comparación con 4,15/1000 después de los seis meses y 4,24/1000 antes de los cuatro meses.

Tras el ajuste por edad, sexo, lactancia y EC materna, la introducción mas allá de los seis meses se asoció con mayor riesgo de EC (odds ratio ajustada [ORa]: 1,27; intervalo de confianza del 95% [IC 95]: 1,01 a 1,65; p = 0,045). La introducción precoz del gluten no se asoció con aumento de la EC.

La duración media de la lactancia materna fue similar en los casos y en los controles. En los niños amamantados más de 12 meses, la ORa para EC fue 1,59 (IC 95: 0,96 a 2,62) si el gluten se introdujo después de los seis meses.

En el análisis ajustado por EC materna, edad, sexo del niño y edad de introducción de gluten, la lactancia materna por encima de los 12 meses, en comparación con menos de 6 meses, se asoció con un aumento del riesgo de EC: ORa: 1,49 (IC 95: 1,01 a 2,21, p = 0,046). La duración intermedia de la lactancia materna de 6 a 12 meses no tuvo asociación significativa (ORa: 1,27; IC 95: 0,85 a 1,86).

En los amamantados un mes más allá de la introducción de gluten comparados con los no amamantados, no hubo diferencia significativa de la incidencia de EC (ORa: 1,17; IC 95: 0,74 a 1,87).

Conclusión: el estudio encuentra un aumento del riesgo de EC en niños que reciben gluten después de los seis meses y en los que son amamantados después de los 12 meses.

Conflicto de intereses: no existe.

Fuente de financiación: financiado por el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación e Investigación de Noruega.

Comentario Crítico

Justificación: para que se produzca EC son necesarios el gluten en la dieta y la predisposición genética. El momento de exposición y la cantidad de gluten influyen en el riesgo de EC, pero no se conoce el momento óptimo, siendo mayor la incidencia si se introduce antes de los cuatro meses y de forma tardía, por encima de los siete meses. En los estudios realizados, la lactancia materna tiene un efecto protector1,2. El objetivo de este estudio es añadir información acerca de la relación entre la EC, la introducción de gluten y la lactancia materna.

Validez o rigor científico: la pregunta está claramente definida, con una población amplia y un seguimiento adecuado. Se excluyó al 23% de los niños por falta de datos con características de edad, sexo y EC materna similares a los incluidos. Los casos están definidos por encuestas a los padres o por registros hospitalarios repetidos. Los resultados se midieron con variables subjetivas que incluyeron el recuerdo de la introducción de la alimentación en los meses previos, por lo que puede producirse sesgo de memoria. No se describe cómo se rellenaron los cuestionarios, ni si el investigador era conocedor de la enfermedad del niño. La relación entre la introducción de gluten más allá de los seis meses y la mayor incidencia de EC es significativa, con un IC 95 inferior muy cercano a la unidad; lo mismo ocurre con la asociación entre EC y lactancia materna por encima del año. La asociación de EC y lactancia materna no es significativa entre los 6 y los 12 meses, por lo que la duración de la lactancia no puede relacionarse con un aumento del riesgo de EC, a pesar de que el estudio encuentre un aumento de riesgo en los amamantados más de 12 meses.

Importancia clínica: la incidencia de EC poblacional fue de 3,99/1000 habitantes; en la población no expuesta (que tomó gluten entre los cinco y los seis meses) fue de 3,68/1000, y en los que recibieron gluten por encima de los seis meses, de 4,13/1000. La introducción del gluten mas allá de los seis meses aumenta 1,2 veces el riesgo de EC respecto a la introducción a los 5-6 meses (ORa: 1,27; IC 95: 1,01 a 1,65). La introducción antes de los cuatro meses no se asoció con incremento de EC (ORa: 1,05, IC 95: 0,69 a 1,58).

La diferencia de incidencias fue de 0,47/1000; la proporción atribuible en los expuestos, de 0,10/1000, y la proporción atribuible en la población, de 0,077/1000. Esto indica que en los niños que iniciaron el gluten por encima de los seis meses, el 0,1/1000 de los casos de EC se deberían a la introducción tardía*.

La ESPGHAN3 recomienda introducir el gluten no antes de los cuatro meses ni después de los siete, hacerlo en pequeñas cantidades y mientras los niños reciben lactancia materna. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses (180 días) de edad4.

Aunque no se conoce la fisiopatología, los estudios apoyan la protección de la lactancia materna en la prevención de la EC1,2,5. Se está llevando a cabo un estudio PREVENT-CD para analizar la influencia de factores nutricionales, genéticos y ambientales en el desarrollo de EC.

Aplicabilidad en la práctica clínica: la recomendación actual de no introducir el gluten después de los siete meses se ve reforzada con este estudio. Parece recomendable seguir con la introducción de la alimentación complementaria a los seis meses (por encima de los 180 días de edad) y el gluten a los 6-7 meses.

Aunque este estudio afirma que al introducir el gluten a los 5-6 meses disminuye ligeramente el riesgo de EC, las consideraciones metodológicas antes expuestas y la proximidad a la unidad de los intervalos de confianza, hacen necesarios más estudios para recomendar la introducción precoz del gluten. Dichos estudios deberían tener en cuenta en su diseño las recomendaciones vigentes y tomar en consideración el riesgo de abandono de la lactancia y los efectos que ello conlleva.

Conflicto de intereses de los autores del comentario: no existe.

*Datos calculados por los revisores del artículo a partir de los datos originales.

Cómo citar este artículo

González Rodríguez MP, Flores Antón B. El gluten, la lactancia materna y la enfermedad celiaca, ¿qué hay de nuevo? Evid Pediatr. 2014;10:63.

Bibliografía

  1. Ivarsson A, Myléus A, Norström F, van der Pals M, Rosén A, Högbert L, et al. Prevalence of childhood celiac disease and changes in infant feeding. Pediatrics. 2013;131:e687-94.
  2. Szajewska H, Chmielewska A, Piescik-Lech M, Ivarsson A, Kolacek S, Mearin ML, et al. Systematic review: early infant feeding and the prevention of coeliac diseases.Aliment Pharmacol Ther. 2012;36:607-18.
  3. Agostoni C, Decsi T, Fewtrell M, Goulet O, Kolacek S, Koletzko B, et al. Complementary feeding: a commentary by the ESPGHAN Committee on Nutrition. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2008;46:99-110.
  4. Principios de orientación para la alimentación complementaria del niño amamantado. Organización Panamericana de la Salud, Washington DC, 2003.
  5. Silano M, Agostoni C, Guandalini S. Effect of the timing of gluten introduction on the development of celiac disease. World J Gastroenterol. 2010;16:1939-42.

 

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