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“Pregorexia: Trastorno de la conducta alimentaria en el embarazo”

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Newsletter de Universidad Maimónides, Licenciatura en Nutrición

“Pregorexia: Trastorno de la conducta alimentaria en el embarazo”

  • Autores: Mgt. Marcela Leal, Directora Carrera Licenciatura en Nutrición, Universidad Maimónides
  • Lic. Carla Carrazana, Docente Asignatura Nutrición y Salud Pública, y Metodología de la Investigación. Carrera Licenciatura en Nutrición, Universidad Maimónides

Correo: leal.marcela@hotmail.com

Introducción:

La Presencia de un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) durante el embarazo y período posnatal, es una tendencia preocupante. Definimos PREGOREXIA, como el trastorno alimentario que fomenta excesivamente la delgadez durante el embarazo.

Hay dos tipos de Pregorexia. Uno en mujeres con anorexia previa al embarazo, que presentan antecedentes de este trastorno de muchos años y durante el periodo de gestación cintinúan padeciéndolo, y en segundo lugar las mujeres sin antecedentes, donde desarrolla la pregorexia durante la etapa de gestación sin tener antecedentes previos, caracterizada por una obsesión por la ingesta y figura que implica una ingesta de alimentos por debajo de los niveles calóricos y nutricionales recomendados para el embarazo (ALUBA, 2010).

El National Collaborating Centre for Mental Health (2007) sugiere que la edad pico de prevalencia de los trastornos de la alimentación se encuentra en la edad fértil , focalizando que las mujeres embarazadas con trastornos de la conducta alimentaria requieren ser cuidadosamente monitoreadas a lo largo del embarazo y en el posparto. Investigaciones señalan que, 3 de cada 100 mujeres podrían presentar un  Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) factible de diagnosticar durante el embarazo, mientras que si se trata de un cuadro alimentario subclínico, las cifras alcanzarían aproximadamente hasta el 15% (Chizawsky et al, 2006; Pui-YeeLai B et al, 2005).

Se advierte que el impacto de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) sobre el embarazo, produce consecuencia negativas prenatales y posnatales para la madre y el feto (Behar RA, et al, 2008). Las preocupaciones más comunes manifestadas por ellas son el miedo a perder el control sobre el aumento de peso durante el embarazo. A su vez la personalidad de las mujeres con afecciones alimentarias puede impedir la adquisición de un rol maternal adecuado, ya que la madurez necesaria para la maternidad puede contribuir al advenimiento de ansiedades y temores (Graner D et al, 1982) sumado a interacciones problemáticas en la alimentación de sus hijos y que tienden a estar más preocupadas por el peso y la forma de su hijo.

Complicaciones del embarazo en mujeres con TCA

Un estudio exhaustivo de la literatura especializada, desde la década de los 80 (1982) hasta el 2011 demostró que mla mayor parte de la evidencia indica que la presencia  de un TCA durante la gestación puede generar múltiples secueles, tanto fetales como maternas (Behar Astudillo R, 2013).

Complicaciones fetales

  • Anormalidades faciales congénitas
  • Menores puntajes de Apgar de cinco minutos
  • Bajo peso de nacimiento: Los recién nacidos de madres con trastornos alimentarios tienen un peso medio más bajo que los controles. Peso de los lactantes se asoció con el conflicto durante las comidas y las preocupaciones de las madres acerca de su propio peso (Stein, Woolley, Cooper y Fairburn, 1994).
  • Tasas más altas de aborto.
  • Menor circunferencia craneana y microcefalia.

Mayor riesgo de parto por cesárea y de prematuridad en mujeres con AN (Anorexia Nerviosa) que en el grupo sin TCA (Bulik, 2008; Franko DL, 2001): Un estudio realizado en Hospital Central de Massachusetts obtuvo que el número de cesáreas fue significativamente mayor en los sujetos sintomáticos (X2 = 5,14, df = 1,p = 0,04 prueba exacta de Fisher) y la depresión postparto se produjo en 10 (45,5%) de los 22 sujetos sintomáticos y 7 (29,2%) de los 24 sujetos asintomáticos (Debra L, 2001).

  • Defectos del tubo neural.
  • Mayor mortalidad perinatal.
  • Menor crecimiento.

Mientras que la madre puede padecer de alteraciones metabólicas, infecciones, además de depresión y ansiedad. La mayoría de estos informes coincide en que los hallazgos descritos probablemente obedecen a la inadecuada oferta de nutrientes esenciales para el apropiado crecimiento fetal y al eventual uso de laxantes, diuréticos o supresores del apetito con potenciales efectos teratogénicos.

Repercusiones posparto

Los pacientes con TCA en el periodo posparto poseen varias aprensiones, fundamentalmente en torno a la alimentación del bebpe, el vínculo materno-infantil y la adaptación a la etapa posparto. Los hallazgos sugieren que la transición a la maternidad es un periodo de stress importante que puede precipitar o exacerbar el TCA (Behar Astudillo R, 2013). Asociación entre trastornos de la alimentación materna y emocionalidad negativa infantil y de inquietud: Esto debe deberse a la depresión materna en madres con transtornos de la alimentación que puede influir negativamente en su percepción de sus hijos (Renouf AG and Kovacs M, 1994).

Las señales de alerta

  • Reducción del consumo de alimentos.
  • Rechazo de su cuerpo.
  • Rechazo de su embarazo.
  • Ejercicio excesivo.
  • Obsesión con su peso.
  • Bajo peso durante el embarazo.

Conclusión

Es importante entender que los trastornos de la alimentación deben ser vistos como de alto riesgo y monitoreados de cercam, tanto durante como después del embarazo para optimizar los resultados maternos y fetales (Debra, 2011). El diagnóstico precoz de un TCA durante el embarazo podría ayudar a identificar factores modificables que influyen en el resultado, como el consumo de tabaco, la alta ganancia de peso durante la gestación, la ingesta compulsiva, características de pacientes con trastorno por atracón o la baja ingesta característica de anorexia nerviosa. (Bolaños Ríos P, 2009).

Bibliografía

  • Behar Astudillo Rosa. Trastornos de la conducta alimentaria, embarazo y puerperio. MéD. UIS. 2013; 26(1):21-8.
  • Behar A Rosa, González A Javier, Ariza P Mario, Aguirre S Andrea. Trastornos de la Conducta Alimentaria en mujeres embarazas controladas  en Atención Primaria. Rev. chil. obstet. ginecol. (revista en la internet). 2008 (citado 2013 Dic 19); 73(3): 155-162
  • Chizawsky L, Newton M Eatingdisorders. Identification and Treatment in Obstetricalpatients. AWHONN Lifelines. 2006;10(6): 482-88.
  • Debra L. Franko Ph.D., Marcos A Blais, Doctora en Psicología, Anne E. Becker, MD, Ph.D., Sherrie Selwyn Delinsky, BA; Dara N. Greenwood, BA; Andrea T. Flores; M.Ed.; Elizabeth R. Ekeblad, BA;  Kamryn T. Eddy, BA; David B. Herzog, MD. Complicaciones del embarazo y neonatales en mujeres con trastornos de la alimentación. Am J Psychiatry 2001; 158:1461-1466. doi: 101166/appi.ajp.158.9.1461.
  • Garner D. Olmstead M, Bohr I, Garfinkel P. Theeatingattitudes test: psychometricfeatures and clinicalcorrelates. PsycholMed. 1982;12:871-8.
  • National Collaborating Centre for Mental Health. Royal College of Psychiatrists’ Research and Training Unit 4th Floor, Standon House, 2007.
  • Patricia Bolaños Ríos. La importancia de la alimentación en el embarazo. Su significado en trastornos de la conducta alimentaria. Trastornos de la Conducta Alimentaria: 10 (2009) 1069-1086.
  • Pui-YeeLai, B So-KumTang C, Kwok-LaiTse W. Prevalence and psychosocialcorrelates of disordered eating among Chinese pregnant in Hong Kong. EatDisord 2005; 13:171-86.
  • Renouf AG, M. Kovacs. Concordancia entre informes de las madres y los auto-informes de los síntomas depresivos de los niños: Un estudio longitudinal. Revista de la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente de 1994;  33.:208-16 ()

 

Sociedad › El estres materno y la inseguridad alimentaria contribuyen a aumentar los casos de obesidad infantil

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El estudio sobre obesidad infantil fue realizado entre niños que asisten a dos salas municipales marplatenses.

SOCIEDAD › EL ESTRES MATERNO Y LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA CONTRIBUYEN A AUMENTAR LOS CASOS DE OBESIDAD INFANTIL

A comer y comer que se acaba el mundo

Un estudio publicado por la Sociedad Argentina de Nutrición determinó que en familias en las que las madres presentan signos de estrés, se duplicó la obesidad infantil. Sostiene que las conductas compulsivas de los padres alteran las señales de saciedad en los niños.

Un estudio realizado en Mar del Plata encontró que, en familias donde las mamás presentaban signos de estrés, la proporción de chicos con obesidad se duplicaba. En estas familias, casi el 20 por ciento de los hijos resultó obeso. Los investigadores también midieron la “inseguridad alimentaria” –la carencia de alimento o el temor a esa carencia– y encontraron que, en familias que la han padecido, cuando su situación económica mejora y cuentan ya con la posibilidad de alimentar bien a los hijos, ahí tiende a aumentar la obesidad, “como si la madre se dijera: ‘Vamos a aprovechar y comer porque no sabemos si esto puede revertirse’”. Estos datos se generan en el contexto de un grave aumento de la obesidad infantil: especialistas advierten que los primerísimos años de la vida definen la obesidad futura y que “hay conductas compulsivas de los padres que conducen a alterar las señales de saciedad del niño”. En cuanto a los pediatras, es esencial que en esos años detecten precozmente el sobrepeso infantil, para lo cual hay nuevas pautas de examen clínico.

El trabajo “Inseguridad alimentaria, estrés materno y sobrepeso en niños que asisten a dos salas municipales” fue realizado por Sergio Scacchia, María Belén Ferrari, Leandro Leoni y Paula Rodríguez, y publicado en la revista Actualización en Nutrición, de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN). Los investigadores tomaron una muestra de 90 niños de entre 1 y 18 años de edad, y consideraron dos variables: la inseguridad alimentaria –es decir, el grado en que la familia carece de suficiente alimento o teme carecer en el futuro– y el grado de estrés de la madre, en función de factores físicos, mentales, financieros y familiares. La proporción de chicos obesos fue del 9,89 por ciento en los hogares sin estrés y subió al 18,68 por ciento en los hogares con estrés. En cambio, no se encontró correlación entre inseguridad alimentaria y sobrepeso. La investigación concluye que “la detección y atención de los factores de estrés materno en familias de bajos ingresos redundaría en un beneficio para los niños”.

Sergio Scacchia –autor principal del trabajo, investigador en la Universidad Fasta y en las universidades Cemic y de Belgrano– explicó que “para medir el estrés materno utilizamos un cuestionario validado internacionalmente, con preguntas que incluyen lo económico y lo familiar, caracterizando distintas variables que globalmente se califican como estrés materno. Y para medir la inseguridad alimentaria consideramos dos dimensiones. Una es la inseguridad alimentaria percibida: si la familia no tiene un horizonte de ingreso seguro, si siente que en algún momento no contaron con suficientes alimentos. La segunda dimensión se obtiene de un parámetro objetivo, que es comparar los ingresos familiares con el índice de pobreza”.

Scacchia señaló que “el trabajo permite detectar una especie de brecha: cuando hogares que han vivido bajo inseguridad alimentaria empiezan a sentir mayor seguridad, entonces es cuando el estrés de la madre se correlaciona más claramente con la obesidad en los chicos. No sabemos con certeza por qué; una hipótesis es que, cuando cede la inseguridad alimentaria, la madre se diga algo así como: ‘Vamos a aprovechar y comer porque no sabemos si la situación puede revertirse’”.

Más allá de esto, “encontramos, tanto en los chicos como en sus madres, más proporción de sobrepeso y obesidad de la que habíamos supuesto”.

Esteban Carmuega, director del Cesni (Centro de Estudios en Nutrición Infantil), comentó que “en la Argentina, como en gran parte del mundo, la obesidad acompaña un fenómeno de transición epidemiológica: en un primer período de esta transición se da una mayor prevalencia de obesidad en los grupos sociales más opulentos; en estadios avanzados de esta transición, la obesidad prevalece en los estratos sociales más bajos. Y hay datos de que hoy, en la Argentina, la obesidad en estratos bajos se observa en las mujeres en edad fértil: sus embarazos cursan con mayor obesidad”.

Carmuega precisó que “según una recopilación efectuada por el Cesni, que reúne investigaciones efectuadas en distintos lugares del país en los últimos cinco años, el 20 por ciento de los niños y adolescentes y el 40 por ciento de los escolares padecen sobrepeso. Se observa que el inicio del exceso de peso sucede a más temprana edad, por debajo de los seis años: muchos de los factores condicionantes se instalan en los primeros años de la vida”.

“La incorporación de alimentos a partir del sexto mes de vida –advirtió el titular del Cesni– no sólo conforma la calidad y variedad en los hábitos alimentarios para cuando el niño llegue a la adultez sino que ésa es la etapa en que el niño aprende, o no, a respetar las señales de la saciedad. No es sólo la composición de los alimentos sino la manera en que la madre actúa con el niño: hay conductas compulsivas que conducen a alterar las señales de saciedad en el niño. El funcionamiento de los centros cerebrales que regulan la cantidad ingerida se configura por aprendizajes tempranos. Un factor de riesgo de obesidad se instala, por ejemplo, cuando se lo obliga al nene a comer todo lo que hay en el plato, aun cuando ha manifestado de algún modo que ya fue suficiente para él.”

Otro factor de riesgo es “la incorporación temprana de la preferencia por lo dulce –señaló Carmuega–. Todos nacemos con predisposición natural al sabor dulce, lo cual tiene la función biológica de que aceptemos la leche materna. El gusto por los demás sabores se desarrolla por aprendizaje. Pero este aprendizaje puede resultar distorsionado por la insistencia en alimentos dulces y muy especialmente cuando se asocia el sabor dulce con la gratificación. Por supuesto no se trata sólo de la madre. Si el papá llega habitualmente del trabajo con golosinas, si los abuelos vienen con los bolsillos llenos de caramelos, si la familia consume habitualmente bebidas azucaradas en la mesa, entonces se va estableciendo un umbral más alto para el estímulo dulce, y el niño quedará más expuesto a un consumo excesivo de azúcar durante el resto de su vida”.

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Bebés: investigación revela que no alimentan bien a 3 de cada 5 bebés en Argentina

Una investigación del Observatorio de la Maternidad publicada en el diario La Nación, informa que el 25 % de los bebés ya come sólidos al cuarto mes, a pesar de que no está recomendado por la OMS.

Una radiografía de la alimentación de los bebes durante los primeros seis meses de vida demuestra que todavía 3 de cada 5 chicos no son alimentados según las recomendaciones internacionales a las que adhiere nuestro país.
Eso quiere decir, por ejemplo, que al cuarto mes el 25% de los bebes comienzan a recibir alimentos sólidos como galletitas, puré de verduras o frutas, yogur y pan. Esto, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), no hace otra cosa que desplazar a la leche materna, que es altamente nutritiva y fácil de digerir para el bebe, sin mejorar el crecimiento infantil.
“El Ministerio de Salud, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y los organismos internacionales como la OMS y Unicef recomiendan alimentar a los bebes menores de seis meses exclusivamente con leche materna e incorporar recién a partir de esa edad otros alimentos oportunos, continuando la lactancia hasta los dos años de vida de los chicos. Esto previene enfermedades infecciosas (esencialmente la diarrea), que pueden provocar incluso la muerte y son causadas por microorganismos dañinos que ingresan en el organismo del lactante mediante la ingestión de agua, otros líquidos y alimentos”, explicó a LA NACION la licenciada Carina Lupica, directora ejecutiva del Observatorio de la Maternidad.
Esta ONG acaba de publicar un informe sobre la situación de la lactancia materna en la Argentina, a partir de los datos recolectados en la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud. Allí, Lupica y Lucrecia Jócano concluyen que, aunque en los últimos años la práctica de la lactancia mejoró, “aún estamos lejos de cumplir con tres recomendaciones” fundamentales: lactancia materna exclusiva los primeros seis meses; incorporación de otros alimentos sólo a partir del sexto mes, y lactancia materna parcial (frecuente y a libre demanda) hasta los dos años o más.
En la práctica, eso se traduce en que el 95% de los bebes recibe la leche materna como primera alimentación, pero ese ideal nutricional ya disminuye 40% en los dos primeros meses y continúa cayendo hasta que, a los seis meses, sólo es amamantado el 36% de los bebes (ver infografía).
En tanto, la introducción de los alimentos sólidos se duplica entre el cuatro y el quinto mes de vida: el 25% de los bebes recibe comida complementaria al cuarto mes y el 50% un mes más tarde, a diferencia de las recomendaciones internacionales y nacionales. Esos alimentos incluyen puré de verduras cocidas y frutas, yogur, pan y galletitas, jugos, té y agua.

“Las últimas encuestas nutricionales no son tan alentadoras en cuanto a la práctica de la lactancia, que es una herramienta muy económica y, a la vez, muy poderosa para la salud del bebe (por ejemplo, fortalece su sistema inmunológico). Es por eso que, en los primeros seis meses, la alimentación del bebe debe ser sin agua, tecitos u otros líquidos (ni sólidos)“, dijo ante periodistas la licenciada Paola de los Santos, puericultora y asesora de la Fundación Dando a Luz, durante una presentación en la última Semana Mundial de la Lactancia.

Según el informe del Observatorio de la Maternidad, las mujeres abandonan la lactancia a los siete meses de vida del bebe en promedio (el 25% la suspende al cuarto mes). Los motivos varían a medida que pasan los meses. “Me quedé sin leche” es la explicación materna en el 54% de los abandonos de la lactancia hasta el tercer mes de vida del bebe y en el 47% de los casos, hasta el sexto mes.

Sin embargo, es muy bajo el porcentaje de mujeres con ese problema por causas fisiológicas; en la mayoría de los casos ocurre porque ignoran que la succión del bebe aumenta la producción de leche. De hecho, no es una respuesta nueva. Hace dos años, ya lo había planteado la pediatra Mónica Waisman durante el 6° Congreso Argentino de Lactancia Materna, organizado por la SAP.

“Desde el punto de vista de salud pública, en la Argentina, el principal problema de lactancia no es su no iniciación, sino la corta duración de la lactancia materna exclusiva y el alto porcentaje de lactantes destetados prematuramente -planteó entonces la pediatra-. El rápido descenso de la prevalencia de la lactancia materna y la lactancia materna exclusiva, desde el alta de maternidad hasta el 2° y 4° mes, es una evidencia epidemiológica de la necesidad de sostener políticas de estímulo y protección de la lactancia materna en el puerperio y en la atención neonatal/pediátrica.”

Otros motivos del abandono de la lactancia que citan las mujeres son la necesidad de salir a trabajar, aunque la ley laboral vigente protege la lactancia, y la indicación del médico. Sorprendentemente, eso le ocurre al 5% de las mujeres antes del tercer mes de vida del bebe; al 4% entre el 4° y 6° mes; al 10% entre el 7° y 9° mes, y al 13% hasta el año de vida.


200 Son sus componentes

  • Entre ellos incluye azúcares, anticuerpos, interferón gamma, ácidos grasos, proteínas, células blancas y carbohidratos.

2 Veces más lactosa

  • La leche materna tiene cuatro veces menos proteínas que la leche de vaca, pero duplica el contenido de lactosa de la que procede de los bovinos.

37° Es su temperatura

  • Está siempre disponible, sin necesidad de calentarla. Su cantidad y composición se adaptan a las necesidades del bebe a medida que crece.

20 Semanas de la Lactancia

  • Hace veinte años, a partir de las investigaciones en torno de la leche materna, se realizó un acuerdo internacional para promover la lactancia materna.

 

Fuente: La Nación

Lactancia materna: disminuye casi un 40% en los primeros dos meses de vida

Fomentar la cultura de la lactancia en la sociedad debe ser una responsabilidad compartida entre los distintos actores y ámbitos de la sociedad. Esto cobra mayor relevancia al observar el impacto de la lactancia materna en la prevención de la desnutrición y mortalidad infantil en el corto plazo, y en el desarrollo de las capacidades humanas de esos niños en el futuro.

La lactancia materna es reconocida como la forma óptima de alimentación temprana ya que contiene la combinación ideal de grasas, azúcares, proteínas y minerales.

Entre sus principales ventajas se incluyen la fácil digestión; su alto valor nutritivo; su potencial inmunológico y la consecuente reducción de la morbilidad-mortalidad infantil, causadas por enfermedades diarreicas y enfermedades respiratorias agudas como la neumonía.

En especial, la leche materna tiene un impacto profundo en el salvataje de vidas de aquellos con una muy alta vulnerabilidad: los recién nacidos prematuros y con bajo peso al nacer, ya que al nacimiento su sistema inmune no se encuentra completamente desarrollado. De esta manera, la lactancia materna es una herramienta poderosa y económica para mejorar la salud y las tasas de supervivencia infantil, y no practicarla representa un factor de riesgo importante para los niños de padecer enfermedades crónicas y agudas e incluso de morbilidad y mortalidad infantil. Por su parte, las madres que no amamantan tienen mayores riesgos de sufrir cáncer de seno y ovario, sobrepeso después del parto, y tener intervalos cortos entre sus embarazos.

Asimismo, la leche materna es mucho más que alimento. Al amamantar se desencadenan en la madre y el niño hormonas queestimulan el apego y contribuyen a un vínculo estrecho entre ambos, necesario para el desarrollo emocional, físico e intelectual del recién nacido. Respecto a esto último, se ha comprobado que la l actancia materna mejora el desempeño mental de los niños: aquellos que han sido amamantados durante seis a nueve meses, tienen un coeficiente intelectual que supera en unos 6 puntos al de los amamantados durante menos de un mes. Este sólido hallazgo ha provocado que algunas personas denominen a la leche materna como “leche más inteligente”. Los lactantes alimentados exclusivamente con leche materna durante seis meses, en vez de cuatro meses, también gatean y caminan antes.

Por tales motivos, en la Argentina, desde el Ministerio de Salud de la Nación, se han promovido diversas iniciativas para fomentar el amamantamiento exclusivo hasta los seis meses de vida, y en forma complementada con alimentos hasta que los niños cumplan dos años.

La situación de la lactancia en la Argentina.

Nuestro país adhiere a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) sobre la importancia de promover la lactancia materna, en especial la exclusiva. Así, desde el Ministerio de Salud de la Nación se recomienda:

  • Inicio temprano de la lactancia materna, esto es, dentro de la primera hora del nacimiento de todos los recién nacidos a término, con una edad gestacional superior a las treinta y dos semanas o que nacen con un peso mayor a 1.500 gramos.

  • Lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, es decir, la no ingestión de agua, otros líquidos o alimentos por parte de los recién nacidos durante ese período.

  • Lactancia materna ininterrumpida durante dos años o más con el agregado oportuno, adecuado y sin riesgos de alimentos complementarios, suministrados correctamente.

Pese a estas recomendaciones, según los datos de la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2007) si bien el 95,4% de los niños inician su alimentación mediante lactancia materna, a medida que transcurren los meses esta práctica comienza a perderse. Así, a los dos meses, el 57% de los niños se alimenta exclusivamente con leche materna, a los cuatro meses el 46%, y a los seis meses, solo el 36%. Esto significa que la lactancia exclusiva disminuye casi un 40% en los primeros dos meses de vida.También, los organismos internacionales y nacionales recomiendan introducir otros alimentos, adecuados e inocuos desde el punto de vista nutricional, recién a partir de los seis meses de edad y continuar con la lactancia materna frecuente y a demanda hasta los dos años de edad o más. Pero, en la Argentina la edad en la cual se incorporan alimentos adicionales a la leche materna es en general temprana: el 50% de los niños incorporan a su dieta vegetales cocidos y yogur al quinto mes de vida, en tanto que el 25% incorpora puré de vegetales, yogur, pan, galletitas o puré de frutas al cuarto mes3. “El crecimiento infantil no mejora con la alimentación complementaria antes de los seis meses, aún en condiciones óptimas (es decir, con alimentos inocuos y nutritivos), y los alimentos complementarios introducidos antes de los seis meses tienden a desplazar la leche materna” 4.

En relación a la continuidad del amamantamiento hasta los veinticuatro meses, son las madres pobres, en especial las que se encuentran en situación de indigencia, las que tienden a continuar la lactancia en mayor proporción. El 65,8% de las madres indigentes sigue amamantando a su bebé al año de vida y lo mismo hace el 61,7% de las madres pobres no indigentes, porcentaje que disminuye al 42,7% de las madres no pobres. Asimismo, al segundo año de vida, solo el 22,8% de las madres no pobres continúa alimentando con leche materna a su hijo, porcentaje que prácticamente se duplica para el caso de las madres indigentes –38,6%–El mantenimiento de la lactancia materna después del año de edad, e incluso hasta los dos años, protege la salud infantil y reduce los riesgos potenciales de los niños cuya familia se encuentra en situaciones de precariedad social. “La lactancia materna sigue ofreciendo un aporte nutricional importante pasado el primer año de vida. Los niños de doce a veintitrés meses de edad amamantados, que tienen una ingesta promedio de leche materna (aproximadamente 550 g/d en países en vías de desarrollo; OMS/UNICEF, 1998) reciben 35% a 40% del total de sus requerimientos energéticos a partir de la leche materna”

En síntesis, aunque la práctica de mantener la alimentación de los bebés exclusivamente con leche materna se ha incrementado entre las madres argentinas (del 7,3% en 1998 al 36% en 2007), en la actualidad la mayoría de los niños en este país no son alimentados según las recomendaciones nacionales e internacionales.

Motivos de abandono de la lactancia materna.

La edad de abandono de la lactancia materna muestra un valor medio de siete meses. Según los datos de la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS), el 25% de los niños/as abandona la lactancia al cuarto mes, en tanto que el 50% es amamantado al menos durante siete meses6. La mayoría de las razones que impulsan a las madres a suspender la lactancia materna no obedecen a situaciones de compromiso de la salud del niño. Los principales motivos de abandono referidos por las madres fueron: “Me quedé sin leche”; “Dejó él solo”; y “Tuve que salir a trabajar”.

Según los datos de la ENNyS, más de la mitad –54%– de los niños que deben abandonar la lactancia al tercer mes de vida lo hacen porque sus madres “se quedaron sin leche”. Sin embargo, sólo un porcentaje reducido de mujeres muestra insuficiencia de leche debido a causas fisiológicas, mientras que en la mayor parte de los casos se debe a que muchas de ellas no saben que la producción de leche aumenta gracias a la succión del bebé. Por lo tanto, “si bien este es un problema frecuentemente expresado por las madres, la falta de leche real es un problema muy poco frecuente. Cualquier instancia, tanto materno o infantil, que determine una inadecuada extracción de leche puede resultar en una disminución de la producción” 8. Por consiguiente, uno de los factores de mayor incidencia en el abandono de la lactancia materna es la falta de información y acompañamiento de las madres. Así, para lograr una lactancia exitosa es necesario que ellas conozcan las técnicas adecuadas de amamantamiento:

  • Cómo lograr un buen acoplamiento del lactante, qué duración debe tener cada puesta al pecho, con qué periodicidad se debe amamantar al niño/a, entre otras. Asimismo, deben ser informadas de qué manera esta rutina es afectada por el uso de chupetes y mamaderas.

Otra de las causas de abandono de la lactancia está relacionada con uno de los cambios más significativos para la estructura y la dinámica familiar tradicional acontecido en las últimas décadas: la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral. Pese a que en la actualidad existen métodos para extraer y conservar adecuadamente la leche materna, los datos de la ENNyS revelan que los motivos laborales son la segunda causa de abandono de la lactancia en los primeros seis meses de vida del bebé, período en el cual la leche materna resulta insustituible.

Las mujeres enfrentarían así un conflicto de roles al tratar de compatibilizar su función de trabajadoras con el de madres, sobre todo cuando eligen amamantar a sus hijos. Aquí se vislumbra un espacio importante para implementar acciones de corresponsabilidad social para la conciliación trabajo y familia, entre las cuales se debe incluir la práctica de la LM.

Corresponsabilidad social: el camino para mejorar la práctica de la lactancia materna

La promoción de la lactancia materna es una de las mejores “apuestas” de la salud pública. Tiene un enorme efecto sobre la reducción de la morbilidad y mortalidad infantil y también posee una elevada sensibilidad al cambio como resultado de intervenciones en el campo de la salud pública. Las investigaciones han demostrado que los comportamientos maternos individuales pueden ser modificados favorablemente y que estos cambios individuales contribuyen, de manera colectiva, a una tendencia nacional positiva en los patrones de LM.

Para asegurar que todos los recién nacidos se beneficien de la lactancia materna, se requiere de un esfuerzo de corresponsabilidad social en el cual se involucren los gobiernos; los sistemas de salud; las industrias que fabrican alimentos infantiles; las empresas; las organizaciones sociales y la comunidad. El objetivo es asegurar que todas las madres vivan y se desarrollen en una sociedad en la cual la lactancia materna sea una opción fácil de ser practicada.

A continuación se enumeran algunas de las medidas que necesitan ser impulsadas e implementadas desde los diferentes ámbitos y actores de la sociedad:

Comunidad internacional

  • Incentivar el compromiso de los países para la protecciónpromoción y apoyo a la lactancia materna, como instrumento eficaz contra la desnutrición y mortalidad infantiles y como una de las formas más efectivas y económicas de brindar igualdad de oportunidades iniciales a todos los niños.

  • Continuar con la redacción y promoción de normativa para proteger la lactancia materna, e impulsar la estrategia de losHospitales Amigos de la Madre y el Niño. Avanzar en la comunicación y práctica masiva de la lactancia a través de la Alianza Mundial Pro Lactancia Materna (WABA).

Gobiernos

  • Elaborar y aplicar una estrategia integral de alimentación del lactante y niño pequeño.

  • Aplicar, vigilar y sancionar las violaciones al Código Internacional de Comercialización de los Sucedáneos de la Leche Materna.

  • Hacer respetar las disposiciones legales que existen para facilitar la lactancia materna en el ambiente laboral. Las mujeres trabajadoras tienen derecho a una o varias interrupciones por día o a una reducción diaria del tiempo de trabajo para la lactancia durante el primer año de vida de su hijo. Además, necesitan espacios seguros para extraer y almacenar su leche (lactarios en los lugares de trabajo) y tener acceso continuo a sus bebés durante el día (guarderías infantiles).

  • Promover los bancos de leche materna10, en los cuales algunas madres pueden donar sus excedentes de leche en forma gratuita y, bajo estrictos controles, ponerla luego a disposición de otras que no pueden amantar a sus hijos. En la actualidad, hay Bancos de Leche Materna en La Plata (Hospital San Martín); Mendoza (Hospital Lagomaggiore), Ciudad de Buenos Aires (Maternidad Sardá); Córdoba (Hospital Materno Neonatal); y Chaco (Hospital Dr. Julio Perrando – Resistencia).

Sistemas de Salud

  • Revitalizar las consejerías con personal capacitado y motivado para la promoción y apoyo de la lactancia materna, en todas las esferas pertinentes de la atención primaria de salud, en especial, en las maternidades y servicios de atención a los niños.

  • Expandir la Iniciativa Hospitales Amigos del Niño (IHAN) mediante el sistemático certificado y re-certificado, a fin de abarcar todos los establecimientos que brindan servicios de maternidad.

Empleadores

  • Cumplir con la legislación nacional sobre protección de la maternidad e informar a los trabajadores de sus derechos legales con arreglo a dicha legislación. La LM beneficia a los empleadores ya que los bebés se enferman menos, reduciendo el ausentismo de las empleadas.

  • Poner a disposición de las madres guarderías o salas de lactancia materna donde puedan, en privado, extraerse la leche y almacenarla de manera segura.

Industrias de alimentos infantiles

  • Cumplir con el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna y demás resoluciones nacionales dictadas al respecto.

Organizaciones de la Sociedad Civil

  • Fortalecer el acompañamiento de las madres en los distintos ámbitos de pertenencia: si bien la lactancia materna es un acto natural también es un comportamiento aprendido. En este sentido, hay muchas instancias de educación alimentaria que pueden ser instrumentadas, tales como la promoción de un mayor acompañamiento de los padres quienes también pueden encargarse del amamantamiento con leche materna previamente extraída, o la difusión en la comunidad de los beneficios de la lactancia y la posibilidad de donar excedentes de leche materna a los bancos de leche materna.

En suma, fomentar la cultura de la lactancia en la sociedad debe ser una responsabilidad compartida entre los distintos actores y ámbitos de la sociedad. Sólo si las madres viven la lactancia materna como una opción fácil de ser practicada será posible la extensión y mantenimiento de su práctica. Esto cobra mayor relevancia al observar el impacto de la lactancia materna en la prevención de la desnutrición y mortalidad infantil en el corto plazo, y en el desarrollo de las capacidades humanas de esos niños en el futuro.

Fuente: Observatorio de la maternidad

La primera infancia: importancia del proceso de crianza y socialización para el sano desarrollo

En la Argentina, la población infantil entre 0 y 4 años comprende alrededor de 3,5  millones de niños y niñas. Esta etapa vital se reconoce como prioritaria en el  desarrollo humano de los niños y las niñas en aspectos físicos, emocionales y  cognitivos.

Durante estos primeros años, los niños y las niñas se ven expuestos a múltiples situaciones de  vulnerabilidad: morir por causas evitables, carecer de una adecuada alimentación o ser maltratado.

Según datos de la Encuesta de la Deuda Social de la Argentina para 2009, 3 de cada 10 niños/as menores de 5 años viven en hogares con condiciones de hacinamiento; 4 de cada 10 en hogares con problemas de saneamiento y 3 de cada 10 en barrios con problemas de contaminación ambiental; 6 de cada 10 pertenecen a hogares en los que el jefe/a de hogar se encuentra en una situación laboral inestable (empleos precarios, subempleos de subsistencia, desempleados o desalentados).

En general, estas situaciones de déficit en las condiciones de vida de la niñez suelen ser más visualizadas en tanto no solo comprometen el desarrollo de los niños y las niñas sino el sostenimiento de la vida misma. Sin embargo, cabe advertir sobre otros aspectos menos visibilizados pero importantes en la construcción de la identidad de los niños y las niñas y definitorios de su curso de vida futuro, como lo son las oportunidades de estimulación emocional, social e intelectual.

En efecto, en estos primeros años de vida adquieren especial importancia los vínculos primarios que los niños y las niñas establecen con los principales adultos de referencia. Es deseable que esos vínculos se construyan en el marco de estilos de crianza tolerantes y en las interacciones intensas, estables y cariñosas entre el niño/a y sus padres, y/o adultos de referencia alternativos.

Dichos vínculos tienen lugar en, por ejemplo, el amamantamiento, en las caricias, en los abrazos, en la palabra cotidiana, en los cuentos y en las canciones.Todos estímulos que adquieren un papel fundamental en el desarrollo emocional del niño/a, en el proceso de construcción de su identidad, y en el logro de un vínculo seguro con los adultos de referencia.

1. Estilos de crianza y oportunidades de socialización

La crianza consiste en la provisión por parte de los adultos de referencia del niño/a de una base segura a partir de la cual pueda realizar salidas al mundo exterior y regresar de ellas con la certeza de que será bien recibido, alimentado física y emocionalmente. 

 

2. Las estructuras familiares y los roles de cuidado

Las familias de los niños y las niñas Los niños son uno de los grupos poblacionales que mantienen un alto nivel de dependencia de los recursos familiares y de los referentes adultos. Por ello, este grupo es el que más fuertemente recibe los efectos de las múltiples transformaciones que se producen hoy en la familia.

3. Clima de estimulación social y emocional

El festejo del cumpleaños es un indicador del “clima de estímulo social” que puede estar o no presente en la vida de niños y niñas. En este sentido, permite aproximarnos al contexto de oportunidades de los chicos en el desarrollo de su singularidad, identidad y autoestima en el contexto familiar.

4. Conclusiones

Algunos de los indicadores aquí descriptos permiten reconocer las profundas desigualdades sociales que experimentan los niños y las niñas en los procesos de crianza y socialización en una etapa vital, que se reconoce esencial en tanto sienta las bases del potencial desarrollo del niño/a y determina los itinerarios futuros.

 

Fuente:  Observatorio de la Maternidad

por: Agustín Salvia y Ianina Tuñón

 

La mortalidad infantil se redujo en el país el 75% en las últimas décadas

por Nora Bär | LA NACION

La combinación de avances tecnológicos, políticas sanitarias, educación y acceso a la salud arrojó resultados que los médicos califican de “espectaculares” en la reducción de la mortalidad materno infantil durante las últimas décadas.

Esto es lo que indican dos análisis sistemáticos realizados por el Instituto para la Medición y la Evaluación de la Salud (IHME, según sus siglas en inglés), de la Universidad de Washington. Los investigadores procesaron información de 188 países y llegaron a la conclusión de que, globalmente, las muertes infantiles se redujeron un 48 por ciento entre 1990 y 2013. Y las muertes maternas descendieron el 25 por ciento, aproximadamente.

Los dos trabajos integran el estudio Global Burden of Disease 2013 y fueron publicados ayer por la prestigiosa revista médica The Lancet .

En la Argentina, si las cifras sobre mortalidad infantil son también muy positivas, especialistas y ONG locales disienten en el descenso estimado por el estudio internacional para la mortalidad materna. Según los epidemiólogos, en este último aspecto existe subregistro y la realidad dista de ser tan alentadora.

“Si uno se detiene en la evolución desde 1970, comprueba que las muertes infantiles (en menores de cinco años) descendieron de 38,4 por cada 1000 nacidos vivos, a 9,6 -detalla, desde Canadá, el doctor Luciano Sposato, investigador argentino que participó en el trabajo-. La secuencia es 27,2 por cada 1000 en 1980; 20,1 en 1990; 13,4 en 2003 y 9,6 en 2013. Una reducción del 75 por ciento es enorme en términos relativos.”

pVARIOS FACTORES

VARIOS FACTORES

Para los especialistas, la reducción de muertes infantiles responde a un proceso multifactorial y complejo en el que intervienen desde lo económico hasta lo educativo.

“El aumento del PBI explica un 15 por ciento del descenso -explica Sposato-. Por cada 10 por ciento de crecimiento del PBI se produce un 1,4 por ciento de disminución en la mortalidad de niños. En cambio, la educación materna tiene una importancia fundamental: explica casi la mitad de la reducción, 42,3 por ciento. Es más, por cada año de educación materna baja un 8,6 por ciento la mortalidad infantil. Estos datos permiten apreciar la enorme importancia que tiene la educación. Invertir un peso en educación tiene mayor impacto para la salud que invertir un peso en la salud misma. Por otro lado, hoy el beneficio que se obtiene por cada peso que se invierte en salud es mucho mayor que en 1990.”

Otros factores considerados decisivos en estos logros son la difusión de avances médicos, la telemedicina y hasta mejoras en el transporte.

Pero si bien los análisis del IHME arrojan también alrededor de un 20 por ciento de descenso en la mortalidad materna entre 1990 y 2013, especialistas locales no coinciden con estas conclusiones.

“La mortalidad materna era inadmisiblemente alta en el país hasta hace dos años -dice el doctor Miguel Larguía, presidente de la fundación neonatológica que lleva su nombre-. Las principales causas son la hipertensión, las hemorragias y las infecciones (muchas de ellas por abortos inseguros). En los últimos dos años bajaron, fundamentalmente por un programa de capacitación en emergencias obstétricas. Desgraciadamente, este descenso difiere según las provincias. Con respecto a la mortalidad infantil, está en baja, pero por encima de la de Chile, por ejemplo, y no llegamos a las metas del milenio, que fijaba un objetivo de menos de 10 muertes por cada 1000 nacimientos.”

CONTROVERSIA

Por su parte, el doctor Carlos Grandi, a cargo del sector de Epidemiología Perinatal y Bioestadística de la Maternidad Sardá, destaca que “la controversia surge de que la estimación oficial del Ministerio de Salud informa de un descenso del 23 por ciento entre 1990 y 2013, mientras que para las ONG que trabajan en este tema (por ejemplo, el Observatorio de la Maternidad) la estimación es muy superior debido al subregistro de datos oficiales. Para 2010, la cifra oficial era de 44 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos, mientras que para expertos internacionales era de 77 por 100.000”.

Según otro informe que acaban de publicar la OMS, Unicef, Unfpa y el Banco Mundial, “la Argentina es el único país del Cono Sur que no presenta una tendencia descendente de la mortalidad materna”.

LOS HALLAZGOS MÁS RELEVANTES DEL INFORME

En nueve países

Dos tercios de la declinación global en las muertes infantiles ocurridas desde 2000 se registraron en la India, China, Etiopía, Bangladesh, Indonesia, Paquistán, Brasil, Afganistán y Nigeria

En aumento

Estados Unidos fue uno de los ocho países que experimentaron un aumento de muertes maternas desde 2003. Otros han sido Afganistán y El Salvador

Un papel destacado

Los países del Este asiático hicieron el mayor progreso; redujeron la mortalidad materna en un 9% anual desde 1990.

La escuela puede hacer mucho por una nutrición ideal

Argentina no escapa a la tendencia global de crecimiento del sobrepeso y obesidad y su inicio a edades tempranas. Estamos muy cerca del Hambre Cero pero lejos aún de una Nutrición 10.

Un 10% de los niños ya ingresan a la escuela primaria con obesidad, porcentaje que se duplica cuando la terminan. Sumando el sobrepeso, el problema alcanza a cuatro de cada diez.

Es urgente hacer algo. A tal punto que el objetivo hoy quizá no sea disminuir la prevalencia del problema, pero al menos quebrar su tendencia al crecimiento. La obesidad se previene desde los primeros años; una vez instalada el desafío es mucho más complejo. La fisiología humana está mucho mejor adaptada para subir que para bajar de peso.

Muchos países han reconocido la trascendencia del problema y formularon y están ejecutando políticas de Estado para enfrentarlo. Ahí están los casos de Chile, México, Brasil, Estados Unidos o España.

¿Qué hacer? Promover la lactancia, controlar el ritmo de crecimiento en los primeros años, educar el gusto y la sensación de saciedad, comer en familia, tomar agua, incorporar verduras y frutas desde el primer año, no prohibir ningún alimento, pero diversificar ampliamente los gustos por todos desde muy temprana edad. Estas son apenas unas pocas cosas, pero útiles.

La escuela es probablemente la última y trascendente oportunidad para intervenir en el problema. Tres claves: mejorar la presencia y calidad de los desayunos; ofrecer más verduras y frutas y promover activamente el consumo de agua.

Pero también la escuela puede hacer mucho por el otro lado de la ecuación obesogénica: la actividad física. Los recreos deben ser más activos, volviendo al presente algunos de los tradicionales juegos de algunas décadas atrás; las clases de actividad física deben ser regulares y más intensas. Así como suena extraño una escuela sin pizarrón, libros o bibliotecas, también debería serlo una sin sogas, anillos, arcos o pelotas.

Hacer saludable el entorno alimentario de las escuelas (actuar sobre las intervenciones clave); multiplicar oportunidades de movimiento y estilos activos y mejorar la calidad de las clases de actividad física son acciones que han demostrado resultados en la aptitud física de los escolares y en la adquisición de buenos hábitos perdurables en su alimentación.

Por Sergio Britos

Ocultamiento de la pobreza: creen que estaría entre el 20 y el 30%

Los expertos calificaron como “vergonzosas” y “contradictorias” las razones argumentadas por el oficialismo

 
Sin números oficiales sobre pobreza. Foto: Archivo 

Políticos, economistas e investigadores sociales rechazaron hoy las explicaciones del Gobierno y el Indec por la no publicación del último informe semestral de pobreza , y estimaron que su porcentaje real superaría hasta seis veces al último dato oficial correspondiente al primer semestre del 2013.

Los expertos calificaron como “vergonzosas” y “contradictorias” las razones argumentadas por el oficialismo, al tiempo que señalaron que, de acuerdo con la inflación y la canasta básica consideradas, el índice de pobreza no sería del 5 por ciento, como se dijo en el último informe del Indec conocido, sino del 20 al 30,9 por ciento.

De acuerdo con el cronograma del organismo, ayer debía darse a publicidad el último informe semestral sobre pobreza e indigencia, pero el organismo resolvió levantar su difusión. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich , aseguró que la cancelación de la publicación fue por “problemas de empalme” entre la vieja y la nueva “metodología” de medición, mientras que el Indec dio a conocer un comunicado en el que atribuyó la no difusión de los indicadores a “severas carencias metodológicas”.

El ex director de Estadísticas Económicas del Indec, Víctor Becker planteó que el ministro de Economía, Axel Kicillof no estaba en condiciones políticas de dar a conocer las mediciones de pobreza e indigencia y que, por ese motivo, “pateó la pelota para adelante”. En relación al llamado empalme estadístico opinó que “entonces, o tuvimos un 200 por ciento de inflación o es una prueba más de la tergiversación de los datos”.

El director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, Agustín Salvia, estimó que la pobreza y la indigencia en la Argentina se ubicarían cerca del 25 y el 5 por ciento, respectivamente, según datos de diciembre de 2012. La UCA difundirá mañana los datos actualizados de 2013.

La ex directora del Indec, Graciela Bevacqua, dijo que es “vergonzoso” que el Gobierno haya suspendido la difusión de los índices y remarcó que tanto con la pobreza como con la inflación “nunca ha sido un problema de metodología, es un problema de datos”. De acuerdo con sus estimaciones, precisó que la canasta básica para un hogar de cuatro personas para marzo se ubicó en 3330 pesos y la canasta total en 7525 pesos.

Por su parte, la diputada nacional por el Frente Renovador Graciela Camaño sostuvo: “Que el Jefe de Gabinete diga que no se publican debido a un cambio en el sistema, es un bochorno abismal y a la vez, una excusa mentirosa”.

“Los problemas de empalme no pueden existir porque las que tienen que publicar son cifras del año pasado cuando el sistema aún era el mismo”, afirmó la diputada.

Agencia: DyN.

El apoyo a las madres aumenta la duración de la lactancia materna

Fundación Lactancia y Maternidad Compartimos esta información que nos facilitó la Fundación de Lactancia y Maternidad: De acuerdo a un estudio realizado en 2012 se concluyó que el acceso a puericultoras, consultores de lactancia u otros profesionales de la salud, aumenta la duración de la lactancia materna. Se comprobó que cuando las madres reciben información adecuada o apoyo sobre lactancia, esta aumenta de los 0 a 3 meses hasta los 7 a 12 meses (*).

(*)”Barriers to Breastfeeding – A Global Survey on Why Women- Start and Stop Breastfeeding” – Marko de Jager, Katy Hartley, Juliette Terrazas and Julia Merrill

Los comedores escolares padecen graves problemas

El Cippec detectó fallas en su gestión y falta de inversiones adecuadas

Por Silvina Premat  | LA NACION

Propuestas. El estudio no sólo cuestiona la situación, sino que plantea modificaciones en el actual sistema del manejo de la alimentación para escolares.

1865101w300Un grave déficit en la gestión de los comedores escolares de todo el país, donde cada día se alimentan 4,5 millones de alumnos, fue revelado ayer por uncrítico informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec). Entre otras irregularidades, los investigadores detectaron que los comedores, en gran parte de la Argentina, son gestionados por personal sin formación específica y, a menudo, es el director de la escuela quien compra los alimentos y los traslada en su propio auto.

En un contexto en el que el 40% de los niños sufre sobrepeso por mala alimentación, del informe se deduce que comer todos los días no garantiza una alimentación de calidad. Durante la investigación, los técnicos del Cippec registraron casos de intoxicación por alimentos en mal estado y constataron falta de inversión adecuada y de transparencia en la gestión de fondos por parte de las administraciones provinciales.

Por eso, dijo Cecilia Veleda, una de las investigadoras del Programa de Educación de ese organismo, no pudieron acceder fehacientemente a un inversión por ración promedio a nivel nacional.

De acuerdo con afirmaciones de algunos funcionarios que sí les dieron a conocer las inversiones y a declaraciones periodísticas de otros, el informe del Cippec estima que se invierten entre $ 1,98 y $ 22 por almuerzo y de $ 1,20 a $ 3 por el desayuno cuando la Escuela de Nutrición de la Universidad de Buenos Aires, en noviembre último, dijo que el costo de una alimentación saludable era de $ 9,5 para un almuerzo y $ 5 para un desayuno.

“Tampoco el valor de la Escuela de Nutrición debería ser considerado definitivo porque fue estimado para la ciudad de Buenos Aires y el conurbano. En las jurisdicciones del Sur, por ejemplo, ese valor debe ser mayor”, indicó Veleda, para quien la inversión en el servicio alimentario escolar es “insuficiente, poco transparente y fluctuante” y “no siempre está garantizado”.

El estudio, realizado junto con la Fundación Danone y la empresa Knorr, registra también que muy pocas provincias tienen personal rentado para este servicio. Los cocineros, que deben preparar comidas nutritivas y sabrosas con presupuestos escasos, suelen ser miembros de la cooperadora o voluntarios sin preparación específica.

De ahí que la Federación Argentina de Graduados de Nutrición sugiere incorporar un licenciado en nutrición cada 25-30 escuelas urbanas y cada 15 escuelas rurales. Además, en la mayoría de los casos la atención de los chicos está a cargo de docentes que no reciben salario adicional ni una ración de comida, dice el informe “Comer en la escuela: nueve acciones para mejorar la gestión de los comedores escolares”.

Veleda añadió que la intención del estudio fue identificar buenas prácticas que puedan ser imitadas. Es el caso de Santa Fe y Mendoza. “Santa Fe tiene un ecónomo escolar a cargo de compra de insumos y rendición de gastos, y Mendoza tiene cocineros para la preparación de las comidas y asegura capacitaciones permanentes”, agregó.

Se determinó que el modelo de gestión del comedor que descansa sobre los hombros de directivos, docentes y padres es el más generalizado. En nueve de las 19 jurisdicciones analizadas la compra y distribución de insumos es responsabilidad de la comunidad educativa. “Este modelo disminuye el tiempo que los directores dedican a las tareas pedagógicas y propicia las desigualdades entre las escuelas”, advierte el documento.

En cinco provincias la administración del gobierno licita y controla el servicio, que queda en manos de empresas según diversos esquemas de tercerización.

Para optimizar los precios y garantizar la calidad de los insumos los investigadores sugieren difundir un modelo de gestión municipal como implementan Buenos Aires y Río Negro. Propician el modelo mixto que aplican otras tres provincias, donde la compra y distribución de los insumos recaen sobre las escuelas o sobre la administración central, a través de empresas, según los contextos u otras variables.

Se registró también que en los últimos 15 años hubo una ampliación del servicio escolar del desayuno, que hoy cubre un 60% de los alumnos de establecimientos públicos. “Esto es una evolución positiva si se considera que en la Argentina la mayoría de las familias, independientemente de su situación económica, ha perdido el hábito del desayuno cuando en realidad es fundamental. El servicio alimentario aporta elementos nutricionales y la educación en este ámbito de las nuevas generaciones”, planteó Veleda. La investigadora recordó que con la generalización de la jornada escolar extendida, que establece la ley de educación y no se cumple según lo planificado, “el comedor será incorporado como parte de la oferta pedagógica”.

Los comedores escolares se multiplicaron en la década del 80, cuando comenzaron los primeros signos socioeconómicos del quiebre que sufrió la economía argentina a mitad de los 70. De ahí que se vinculan con el fenómeno de la pobreza. Pero, según Veleda, “hay que ir a una concepción del servicio alimentario no tan centrado en déficit de la pobreza, sino en la función pedagógica en lo relativo a lo nutricional”, que integre a una mejor calidad de vida buenos hábitos alimentarios y de actividad física.

En el momento epidemiológico-nutricional de la Argentina (ver aparte) “la cuestión de los comedores escolares adquiere una relevancia estratégica”, dijo a LA NACION Sergio Britos, nutricionista y director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía en la Alimentación (Cepea).

RADIOGRAFÍA DE LA VULNERABILIDAD

Problemas de nutrición en niños de 0 a 17 años en nuestro país

  • 4,5 millones de niños

Se alimentan en las escuelas de nuestro país. La mayoría de los alumnos proviene de sectores vulnerables y recibe diariamente el desayuno, el almuerzo o la merienda. Además de la alimentación se transmiten hábitos de higiene y nutrición.

  • 40% sobrepeso

El Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni) y la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (Saota) estiman que el 40% de los chicos en edad escolar padece sobrepeso.

  • 37,2% niños pobres

En 2012, el Observatorio de la Deuda Social de la Infancia informó que el 37,2% de los niños de entre 0 y 17 años vive en situación de pobreza en nuestro país.

  • 21% inseguridad alimentaria

Según el Observatorio de la Deuda Social de la Infancia (2012), el 21% de los niños entre 0 y 17 años experimenta inseguridad alimentaria.

MUCHAS CALORÍAS, AZÚCAR Y CALCIO

Según el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía en la Alimentación (Cepea), una cuarta parte de los alumnos que comen en las escuelas ingiere un 20% más de calorías de lo debido; un 80% registra ingestas elevadas de azúcar y el 100% consume sodio por encima de la recomendado. Un desayuno inadecuado hace que más de la mitad no cubra su necesidad de calcio.

http://www.lanacion.com.ar/1679484-los-comedores-escolares-padecen-graves-problemas