Luego del nacimiento, el recién nacido pasa, aproximadamente, por 1 hora de alerta, que le siguen 3 a 5hs de sueño profundo, son períodos breves, con breves momentos de despertar somnoliento, hasta que llegan las primeras 24-72hs donde está más desvelado con aparente expresión de hambre, pidiendo mamadas cada media ó 2 horas.
Si la mamá está bien, es aconsejable prenderlo al pecho, no para saciar su hambre, sino para calmarlo, escuchando los latidos maternos, la voz de su mamá, son los sonidos conocidos intrauterinos. Si se prenden, succionan un ratito, paran y luego succionan o lamen el pezón.
Estimular el pezón rotando los dedos, como dando cuerda a un reloj, para que sea más fácil prenderse.
Tocar la boca del pequeño con el pezón, para que lo busque y abra la boca. En ese momento, se introduce el pezón y parte de la areola. El labio inferior tiene que quedar hacia fuera.
Es importante aclarar que la posición de la boca del bebé es fundamental para las mamadas efectivas y evitar las grietas del pezón.
Para saber si está tomando correctamente, las mejillas del bebé suelen estar “infladas y la sien y las orejas, se mueven. También se escucha cuando traga la leche.


