El embarazo, el parto, la lactancia y la crianza son asuntos de familia y, por lo tanto, tienen que facilitar el primer contacto con el recién nacido. Si se está en contacto con el bebé desde los primeros momentos prendiéndole al pecho, esto favorece el amamantamiento. Estos encuentros pueden aprovecharse para acariciar, hablar y contarle cosas lindas de la familia. En una palabra, se fortalece un vínculo temprano afectivo interactuando.
La leche de los primeros días, llamado calostro, es amarillenta y gruesa. Es el concentrado, por eso es rica en anticuerpos que protegen de infecciones graves y ayudan a eliminar el meconio de su intestino. Durante los primeros 7 días, el calostro va perdiendo el color y se va poniendo más blanca.
Esta primera leche tiene dos aspectos: la primera es “aguada “y escasa, se produce entre las mamadas. La segunda es abundante y espesa, sacia y hace que el bebé engorde.