Algunas de las causas de la desnutrición infantil oculta son el exceso de alimentos ricos en grasas o en azúcar, como snacks y golosinas, que aportan energía, pero no vitaminas ni minerales; la comida rápida rica en grasas, la baja ingesta de frutas y verduras, y el consumo decreciente de leche.
Este tipo de desnutrición produce problemas en la respuesta inmunológica, la resistencia a las infecciones, el metabolismo de los músculos. También ocasiona problemas de atención y aprendizaje. Puede incluso producir secuelas irreversibles en el cuerpo y en la futura inserción social del niño.
Las propuestas para evitarla son:
Educar sobre los alimentos que requiere el cuerpo en los diferentes estadios de la vida. Orientar, sugerir y acompañar.
Promocionar y proteger la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y luego, introducir alimentación complementaria adecuada y continuar con lactancia materna hasta los 2 años.
Promocionar una dieta variada y completa. Incluir los 5 grupos de alimentos: lácteos para el aporte de calcio y vitamina A y D; carnes (rojas, aves, pescado, víscera) legumbres y huevos para el aporte de proteínas y hierro; harinas y cereales; frutas y verduras de diferente color y en lo posible 5 por día. En menor medida, grasas, aceite y azúcar, que aportan energía.
Fortificar alimentos con vitaminas y minerales Ejemplo el acido fólico en harinas, aporte de hierro en leche y vitaminas A y D
Utilizar suplementos con poli vitamínicos y minerales, especialmente en lactantes, el aporte de hierro, vitamina A, D y C.
Cuidar la situación nutricional materna previa a la concepción y posterior a ésta. La maternidad segura, como objetivo, la salud del niño por nacer.


