Cada mama tiene entre 6 a 10 sistemas de conductos, que se ramifican desde el pezón hacia el tórax como un ramillete, terminando en sacos celulares, llamados alvéolos, que son los que producen la leche. Cada alvéolo y su conducto de salida están rodeados de células llamadas mioepiteliares, capaces de contraerse para exprimir los alvéolos y sacar la leche hacia los conductos. Estos, están detrás de la areola y se afinan en conductillos que salen por poros en la punta del pezón.

Entre el final de las mamadas y el comienzo de la siguiente, la hormona prolactina hace que los alvéolos produzcan una primera leche, que es 1/3 del volumen de leche que el bebe toma. Es leche con menos grasa a medida que comienza la succión, la lengua estimula la piel de la areola y el pezón; incitando a la glándula hipófisis para segregar dos hormonas: la prolactina, que llega por vía sanguínea a los alvéolos y produce leche más grasa y la ocitocina, que provoca la contracción de todas las células mioepiteliares que rodean los alvéolos, exprimiéndolos y expulsando la leche más “gorda”. Esta leche es la que más alimenta y representa los 2/3 del volumen total de la mamada.


