A través del concurso Buenas Causas, Fundación La Nación junto con el Consejo Publicitario Argentino, Publicitarios sin Fronteras, Comunia Asociación Civil y Wingu, convoca a ONG y personas del ámbito de la comunicación a trabajar de manera articulada en el desarrollo de campañas creativas que busquen dar visibilidad a los diversos problemas sociales que requieren del compromiso y participación de toda la sociedad para resolverlos.
Objetivos del Concurso:
Dar visibilidad a las causas o temas sociales en los que trabajan las Organizaciones
No Gubernamentales de nuestro país.
Impulsar la articulación y el trabajo conjunto entre diferentes organizaciones sociales.
Promover la participación e involucramiento de agencias, profesionales y estudiantes del
ámbito de la comunicación en la difusión de diversas temáticas sociales.
Brindar oportunidades de difusión a las ONG de todo el país incentivando la participación
de aquellas organizaciones que no comunican habitualmente en medios masivos de
comunicación y no cuentan con los recursos necesarios para hacerlo.
Impulsar la participación concreta de la audiencia en las causas presentadas.
Vencimiento: 31 de julio de 2013.
Más información en: http://www.buenascausas.org/
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Consumo responsable
Por día, en la Argentina se desechan cientos de toneladas de alimentosque podrían canalizarse por medio de instituciones solidarias y ayudar a paliar el hambre
Por Micaela Urdinez | LA NACION
Son las 11.45 y las mesas ya están llenas en el comedor que la ONG El Pobre de Asís tiene en Coghlan. Allí desayunan, almuerzan, meriendan y cenan alrededor de 140 personas en situación de calle, en su mayoría hombres mayores de 40 años, pero también lo hacen mujeres y niños.
Uno de ellos es Luis, de 41, que hace uno y medio se quedó sin trabajo, estuvo viviendo tres días en la calle, pasó una temporada en el parador que el gobierno de la ciudad tiene en Retiro y hoy vive en una pieza alquilada en San Martín. Se acercó a la Fundación El Pobre de Asís para poder recuperar su vida y está librando esa batalle día a día. “Acá aprendí a manejar la computadora, me dieron ayuda psicológica y contención. Si no vengo a comer acá me voy a drogar”, sostiene este hombre que mientras termina una milanesa con arroz, cuenta que acaba de perder su trabajo, pero está buscando nuevas oportunidades.
A su lado está Daniel, de 54 años, que como también está desempleado va a la fundación desde la mañana hasta la noche. Además de tener aseguradas las cuatro comidas, Daniel aprovecha para ayudar con lo que haga falta. “Porque cuando uno está en la calle empieza a pensar en macanas y acá uno está contenido”, asegura.
Esta entidad es una de las 563 organizaciones beneficiarias de la Fundación Banco de Alimentos de Buenos Aires, gracias a la cual consigue cubrir el 25% de los insumos alimentarios de este comedor. Pero esta entidad también cuenta con el Centro Comunitario Padre Mujica ubicado en la villa 31, en el que todos los días se reparten 500 viandas para que los grupos familiares puedan cenar. Allí, el peso de los artículos recibidos de manos de la Fundación Banco de Alimentos es casi decisiva: el 65% se cubre de esta manera.
Por eso, en una Argentina en la que según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), alrededor de 2 millones de personas pasan hambre con frecuencia, genera indignación que todos los días cientos de toneladas de alimentos que podrían canalizarse de manera solidaria terminen en la basura.
Según el Estudio de calidad de los residuos sólidos urbanos realizado en 2011 por el Instituto de Ingeniería Sanitaria de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires y el Ceamse, se estima que en la ciudad de Buenos Aires se tiran aproximadamente entre 200 y 250 toneladas de alimentos que podrían ser reutilizados por día, que representan a 550.000 raciones de comida. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) esta cifra asciende a 670 toneladas por día, lo que podría utilizarse para generar 1.675.000 platos de comida. “Son productos alimentarios sin consumir o a medio consumir que podrían haber servido como alimento para otros. La solución consiste en cambiar los hábitos y las costumbres de la gente en la forma de comprar, y concientizarlos sobre que si no van a consumir algunas cosas, las pueden donar. La gente aprovecha las ofertas 3×1 porque es más barato, pero después termina tirando los productos. Cuando hacemos los estudios de calidad en verano vemos que la gente se va de vacaciones, desconecta el freezer y tira la comida congelada, que se podría haber donado a un comedor o buscado otro destino”, afirma Marcela De Luca, docente del Instituto de Ingeniería Sanitaria de la Facultad de Ingeniería de la UBA.
La problemática del derroche de alimentos tiene escala mundial y cada país intenta resolverla a su manera. Según un reciente informe del Instituto de Ingenieros Mecánicos de Londres, la mitad de los alimentos que se producen en todo el mundo, equivalente a 2000 millones de toneladas, va a la basura. De acuerdo con esta institución, el mal almacenamiento, las fechas muy estrictas sobre vencimiento en el empaquetado y consumidores muy exigentes son las causas de este derroche.
Los desperdicios de alimentos son de distinta índole y se producen en cada eslabón de la cadena de alimentos: cultivo, producción, procesado, distribución, comercialización y consumo.
Las mayores pérdidas de alimentos se producen, principalmente, en las etapas de producción (cosecha, procesamiento y distribución), mientras el desperdicio de comida se produce con los minoristas y los consumidores en el final de la cadena alimentaria. Una gran cantidad de la pérdida de alimentos ocurre en la última etapa y una alta proporción después de que los alimentos hayan llegado al consumidor. Alrededor de la mitad son desechos inevitables, mientras que el resto son alimentos perfectamente comestibles que se tiran. Eso se debe al comportamiento del consumidor, las regulaciones de calidad, los precios del mercado y la mala coordinación de la cadena de alimentos.
Por ejemplo, esto es lo que sucede en los restaurantes, las cadenas de comida rápida y las cocinas para comercios, que a menudo tiran grandes cantidades de comida como resultado de su almacenamiento, preparación y forma de servirla, y casi igual después de servirla, a menudo porque las raciones son demasiado grandes y por la falta de formación de quienes manejan la comida.
En nuestro país son numerosas las trabas que llevan a que comida perfectamente en buen estado no llegue, en tiempo y forma, a las organizaciones que brindan asistencia alimentaria a los más necesitados. Barreras legales, fiscales, logísticas, financieras y educativas son las que hay que derribar para modificar esta situación.
En este sentido, el trabajo que realiza a diario la Red Argentina de Banco de Alimentos junto con sus 17 bancos de alimentos para reducir el hambre y mejorar la nutrición de la población más vulnerable, es fundamental. Los bancos de alimentos actúan como un canal transparente y sustentable para las empresas de la industria alimentaria, productores agropecuarios y la industria supermercadista, captando donaciones de alimentos 100% aptos para el consumo humano, que por diversos motivos han salido de la cadena comercial, llegando así a quienes más lo necesitan.Los motivos por los cuales un alimento sale de la cadena comercial son variados: defectos en el envoltorio o envasado, fecha de vencimiento próxima, poco éxito en el mercado, productos estacionales, excedentes de producción y devoluciones.
“Hay zonas no explotadas, mercados a los que no podemos llegar por falta de recursos, infraestructura y fletes.En cuanto a alimentos secos dependemos mucho de las empresas, que en los últimos años han ajustado muchísimo su línea de producción y tienen mucho menor cantidad de productos que desperdician y pueden donar”, cuenta José Reboratti, miembro del Comité Asesor de la Red Argentina de Bancos de Alimentos.En cuanto a las pérdidas en la etapa de producción, Cecilia Theulé, directora ejecutiva de Solidagro Asociación Civil, sostiene que existen diferentes escenarios. Mientras que en el sector agropecuario (cereales y carnes, también azúcar) y en la cadena de leche, el desperdicio en la producción es mínimo porque la cadena productiva es de una enorme eficiencia. No sucede lo mismo cuando hablamos de frutas u hortalizas.
“La venden por anticipado y el excedente no se puede embarcar. Entonces, al no tenerse en terreno sistemas de conservación o de procesamiento (cámaras de frío o fábricas de transformación primaria o secundaria), se genera un problema de logística y se prefiere muchas veces tirar cerca del lugar de producción que intentar generar una cadena de conservación, transporte y distribución puntual para una carga”, dice Theulé, a la vez que agrega que en el caso de las hortalizas la producción está a veces atomizada y sus pérdidas globales pueden ser mayores, pero el impacto es más pequeño por los niveles de producción menores.
¿Qué se puede hacer para mejorar este escenario? Generar un mayor diálogo creativo con otros actores de la sociedad (ONG, Estado y empresa) para encontrar modos de acercar el producto excedente o procesar el alimento para que efectivamente se incorpore en la cadena de alimentación con el mínimo desperdicio; estudiar los procesos a nivel de las cámaras (dentro de sus planes de RSE o sustentabilidad) para coordinar acciones complementarias entre empresas y productores primarios; promover procesos de concientización en el sector empresario y contar con otra estructura de fletes. “La pérdida de la red ferroviaria vuelve al productor dependiente del camión y por tanto encarece el transporte (atado indefectiblemente al costo de la nafta y a la oferta) y la distribución. Claramente ha sido una gran pérdida no contar hoy con la red de trenes que facilitaba el transporte de carga de los lugares de producción a los centros de abastecimiento, transformación o consumo”, expresa Theulé.
En el caso de los restaurantes, las cadenas de comida rápida y las cocinas para comercios, a menudo suelen tirar grandes cantidades de comida como resultado de su almacenamiento, preparación y forma de servirla, y casi igual después de servirla, a menudo porque las raciones son demasiado grandes y por la falta de formación de quienes manejan la comida.
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Un ejemplo exitoso de alianza entre sector privado y social es la constituida por la Red Argentina de Bancos de Alimentos junto con el sector empresario. Sólo durante 2012 lograron distribuir 7100 toneladas de alimentos entre 1570 organizaciones (comedores, centros de apoyo escolar, centros comunitarios, hogares de niños y ancianos), llegando a 230.000 personas (el 73% son niños y adolescentes menores a 17 años). Pero el dato que resulta esperanzador -pero que a su vez nos interpela como sociedad- es que dadas todas las condiciones necesarias, esta red podría (en el lapso de 3 años) darle un destino solidario al doble de alimentos que hoy canaliza. Esto quiere decir que si se producen cambios que generen un mayor compromiso del sector empresario, se podría evitar que 7000 toneladas de alimentos por año terminen en la basura.
Si este círculo virtuoso resulta tan beneficioso para todos, ¿por qué no se expande por todos los rincones del país, alcanzando a todas las empresas y a todas las ONG necesitadas? En primer lugar, porque el marco legal que rige sobre este tema termina desalentando las donaciones.
La ley del Buen Samaritano, o ley Donal, establece un régimen para la donación de alimentos y limita la responsabilidad civil de los donantes de alimentos evitando que si una persona se intoxica o tiene algún inconveniente con algún alimento donado, la empresa no se vea perjudicada legalmente si ha realizado la donación de buena fe.
En nuestro país, en diciembre de 2004 se aprobó la ley Donal sobre la base de un proyecto de Ley presentado por el entonces diputado Fernández Valoni. Pero en enero de 2005, el Poder Ejecutivo vetó su artículo 9, que trata sobre la responsabilidad civil de los donantes, dejando sin respaldo a las empresas frente a posible juicios .”Hace falta una ley que simplifique la donación de alimentos para las empresas. Desde ya que eso requiere condiciones básicas. El sector privado hoy no se quiere meter en una operatoria complicada y por eso el Estado tiene que simplificar el proceso y apoyar a las instituciones que están trabajando el tema”, sostiene Daniel Arroyo, ex viceministro de Desarrollo Social de la Nación.
A pesar de no tener un respaldo legal, más de 200 empresas donan productos a los bancos de alimentos del país, porque confían en su forma de trabajo. “Nuestro modelo se basa en la trazabilidad y en la transparencia de nuestras actividades u operaciones. El donante sabe el recorrido que hace el alimento desde que sale de su depósito, pasa por el banco de alimentos, se clasifica, almacena y luego distribuye entre las organizaciones de ayuda comunitaria. Periódicamente se les envía un informe con el destino o uso que se realizó sobre su donación. A su vez están invitados a acercarse a los bancos de alimentos para conocer el trabajo por dentro, e incluso se desarrollan programas de voluntariado corporativo donde los colaboradores de las empresas participan de jornadas de clasificación de alimentos, actividad esencial para que los alimentos lleguen en tiempo y forma a quienes más lo necesitan”, dice Luis Eduardo Andreu, presidente de la Red Argentina de Bancos de Alimentos.
Danone es una de las empresas que luego de la crisis de 2001 comenzó a donar periódicamente a la Fundación Banco de Alimentos de Buenos Aires. “El problema es la logística para poder trasladar los productos. Nosotros utilizamos nuestra red de camiones para llevar las donaciones al banco, pero muchas empresas chicas alimentarias quizá ni siquiera saben que existe esta posibilidad y si saben, no lo hacen por el costo del flete”, explica Facundo Etchebere, director de Asuntos Corporativos de Danone.
Precisamente la logística es una de las principales limitantes de los bancos de alimentos para poder recibir más donaciones. José Reboratti, miembro del Comité Asesor de la Red Argentina de Bancos de Alimentos, explica que los bancos de alimentos son similares a una empresa de distribución y por eso tienen una capacidad que se adapta a lo que están recibiendo y pueden distribuir. “Por eso hay veces que hay donaciones que no se pueden realizar, porque no estamos seguros de que las podamos distribuir en tiempo y forma antes de que venza el producto. Sucede que realizan una donación importante de alimentos en una zona y no nos da el tiempo de explotarla por no tener la logística para llegar a otros bancos. Lo mismo nos pasa con los lácteos porque la mayoría de los comedores no tiene freezer y no puede continuar la cadena de frío”, comenta Reboratti.
En este sentido, Andreu -presidente de la Red Argentina de Banco de Alimentos- explica que como plan de acción tienen pensado incorporar algunos vehículos propios, mejorar las instalaciones de los depósitos con cámaras de frío para poder recibir y distribuir alimentos perecederos que por lo general tienen corta vida útil y deben ser consumidos en corto tiempo.

Por su parte, Candela Arias, gerente de Sustentabilidad y RSE de Carrefour, explica que la filosofía de la empresa es no tirar alimentos… o tirar la menos posible. “Y los aliados principales para esto son los bancos de alimentos. Todos los productos que no se pueden comercializar más, los llamamos merma. Tenés alimentos que por problemas de packaging no son aptos para comercializar, pero sí para el consumo. En la mayoría de los casos esto se dona al banco de alimentos”, explica.
Desde la Red Argentina de Bancos de Alimentos cuentan que los alimentos que más necesitan son leche larga vida o en polvo, dada la importancia nutricional en los primeros años de vida, a su vez que cualquier elemento de la canasta básica familiar.
En el caso de Molinos Río de la Plata, Adela Saenz Cavia, gerente de Asuntos Institucionales y Comunicación, explica que desde la compañía realizan un trabajo integrado muy fuerte entre producción, suplay chain (cadena de abastecimiento), logística y el área institucional para no tirar producto y canalizarlo a través de los bancos de alimentos.
“Incluso hay una parte de la merma -por ejemplo si una máquina falla y algo se cae al piso- que obviamente no se puede donar. Lo que tenemos es una red para reutilizarlo, por ejemplo, como alimentación animal”, explica Saenz Cavia.
Kraft es otra compañía que colabora desde hace muchos años con la Red Argentina de Banco de Alimentos. Incluso generaron una alianza para trabajar en un programa de recupero de frutas y verduras a nivel nacional. En dos años que lleva el proyecto se recuperaron más de 3.000 toneladas que fueron a comedores, que de otra manera hubieran terminado en un relleno sanitario o como comida para los chiqueros.
“Creo que para fomentar las donaciones por parte de las empresas, el Gobierno debería crear un régimen de donación especial para los alimentos y que la responsabilidad pase de mano en mano. Otra herramienta que también ayudaría es aumentar la tasa de descuento del impuesto a las ganancias que se aplica a las donaciones”, propone Pedro López Matheu, director de Asuntos Corporativos y Gubernamentales de Kraft.
Sobre este punto, Andreu agrega que desde el Gobierno se podría apoyar el trabajo de la Red mediante el impulso de una ley que favorezca y aliente las donaciones de alimentos, como por ejemplo la ley del buen samaritano. “Consideramos oportuno que el Gobierno fomente el trabajo que realizan las organizaciones de la sociedad civil, trabajando articuladamente y alentando su institucionalidad. A su vez, participando a través del apoyo económico con subsidios y recursos.”
Día a día, cientos de toneladas de comida terminan en la basura cuando otros millones de argentinos no tienen para comer. Pero increíblemente, la solución está al alcance de la mano: con pequeños cambios en los hábitos de consumo, reformas legales y fiscales, y un compromiso desde el sector empresario se puede acabar con el hambre en el país.
Programa de Ayuda Directa (DAP por sus siglas en inglés) Argentina – La convocatoria 2013-2014 DAP focalizará en:
• Buena Gobernanza: apoyando estrategias para el fortalecimiento de las instituciones democráticas y la transparencia, con especial foco en aquellas que promuevan la participación ciudadana y la rendición de cuentas de las instituciones públicas.
• Educación: apoyando estrategias para el mejoramiento de la educación, incluyendo aquellas que promuevan el acceso y permanencia a los diferentes niveles educativos, y/o el mejoramiento de la calidad educativa.
| FECHAS CLAVE (*) | |
| 6 de mayo, 2013 | Apertura de la convocatoria para DAP 2013-2014. Recepción de Expresiones de interés (EDI) vía email según se indica en el formulario. |
| 31 de mayo | Fecha de cierre para recepción de EDI |
| 17 de junio | Llamada para presentación de Formulario de Solicitud para aquellos proyectos preseleccionados.
Nota: por cuestiones administrativas la Embajada se contactará únicamente con aquellas organizaciones cuyos proyectos hayan sido preseleccionados. Se publicará la lista de proyectos pre seleccionados en www.argentina.embassy.gov.au |
| 22 de julio | Fecha de cierre para recepción de Formularios de Solicitud. Las solicitudes que no estén en la Embajada de Australia antes de las 16.30 de ese día no serán consideradas. |
| Agosto | Reunión de Comité evaluador y anuncio de los proyectos seleccionados. |
| 1 de septiembre | Inicio de los proyectos. |
| 31 de julio, 2014 | Fin de la ejecución de los proyectos y entrega de Informes finales. |
(*) Este calendario está sujeto a modificaciones. Cualquier cambio en las fechas será anunciado en www.argentina.embassy.gov.au
A. ELEGIBILIDAD
A.1 Organizaciones Elegibles – ¿Quiénes pueden participar?
A.2 Proyectos Elegibles – ¿Qué tipo de proyectos pueden recibir fondos? Los proyectos presentados deben:
A.3 Objetivos – Áreas de intervención – ¿Cuáles son las áreas que el programa apoya?
Para esta convocatoria DAP focalizará en:
A.4 NO se otorgan recursos para:
Los proyectos que en sus detalles presupuestarios soliciten fondos para alguno de los ítems arriba detallados serán considerados como NO elegibles.
Las propuestas serán evaluadas sobre la base de sus méritos particulares, de conformidad con los objetivos generales del DAP en cada país.
B. MONTO Y DURACIÓN DEL PROYECTO
B.1 La duración del proyecto será de un máximo de 11 meses.
B.2 El monto máximo financiado por proyecto será de AUD 30.000 (dólares australianos).
C. INFORMACIÓN
Toda la información necesaria sobre el Programa de Ayuda Directa se encuentra disponible en la sección de Cooperación de la página web de la embajada: www.argentina.embassy.gov.au , incluyendo una sección de Preguntas Frecuentes.
Si luego de leer la información disponible online tiene consultas acerca de este Programa, por favor escríbanos a: infodap.buenosaires@dfat.gov.au
BID lanza convocatoria para proyectos de la sociedad civil enfocados en la inclusión social y reducción de la pobrezaEl Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizó el lanzamiento de la segunda convocatoria a proyectos de organizaciones de la sociedad civil que apoyen actividades focalizadas en la reducción de la pobreza, la inclusión y el desarrollo social en América Latina y el Caribe. El anuncio lo hizo el Director Ejecutivo del Japón ante el BID, Yasuhiro Atsumi.
El llamado es para proyectos que apoyen el desarrollo de comunidades vulnerables en los 26 países prestatarios de la región, a través de soluciones sostenibles en temas de educación y protección social, género y diversidad, y desarrollo rural comunitario.
Se otorgará a las organizaciones ganadorasun monto total de US$5 millones en cooperaciones técnicas no reembolsables y los montos por proyecto oscilarán entre US$500 mil y un máximo de US$1 millón. Los fondos provienen del Fondo Especial Japonés para Reducción de la Pobreza que administra el Banco. Las propuestas deberán enviarse a más tardar el 15 de mayo del 2013, a través de la página Web del BID. “Queremos continuar apoyando a la Sociedad Civil porque creemos en su experiencia técnica, capacidad de proporcionar soluciones innovadoras, así como métodos participativos para solucionar problemas de desarrollo y darles sostenibilidad”, mencionó Roberto Vellutini Vicepresidente de Países del BID.
El anuncio se realizó durante la Asamblea Anual de Gobernadores del BID que tiene lugar en Panamá, en la sesión La Sociedad Civil en las Alianzas Público Privadas: hacia un desarrollo sostenible e incluyente, que contó con la participación de 200 personas.. En el encuentro se intercambiaron opiniones y presentaron experiencias y propuestas de la sociedad civil, los gobiernos, las empresas y el BID sobre la creación e implementación de alianzas innovadoras para el desarrollo sostenible e incluyente.
En su rol de líderes sociales y actores en la vida pública, los panelistas identificaron y evaluaron las lecciones aprendidas, así como las mejores prácticas en políticas públicas y proyectos con alto impacto social.
Entre otros, participaron como panelistas el Director Ejecutivo para América Latina y el Caribe de TECHO, Javier Zulueta; el Director Ejecutivo de la Fundación FEMSA, Vidal Garza; el representante de la Concertación Nacional para el Desarrollo de Panamá (Consoc Panamá), Enrique Obarrio; el Director General de la Oficina de Asuntos para América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, Akira Yamada; el Administrador Adjunto de la Oficina de USAID para América Latina y el Caribe, Mark Feierstein; la Ministra de Educación de Panamá, Lucy Molinar; el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri; y el Vicepresidente de Países del BID, Roberto Vellutini.
El BID y Sociedad Civil
El BID considera a las organizaciones de la sociedad civil (OSC) un socio clave en el desarrollo de la región. El Banco valora especialmente la contribución de estas organizaciones como expertos técnicos, generadoras de conocimiento, implementadoras de proyectos, defensoras de las comunidades vulnerables y promotoras fundamentales de la transparencia.
El BID trabaja directamente con organizaciones de la sociedad civil mediante la participación en consultas, diálogos o la ejecución de proyectos con un impacto de desarrollo. En este sentido, las OSC han contribuido significativamente al trabajo del BID con sus aportes técnicos y su conocimiento en el terreno de las comunidades en las que opera la institución.
Fondo Especial Japonés para Reducción de la Pobreza
Los Fondos Fiduciarios Japoneses son el resultado de un esfuerzo de cooperación y contribución entre el BID y Japón para el desarrollo deAmérica Latinay el Caribe. Los recursos de los Fondos Fiduciarios Japoneses han sido dirigidos a apoyar a países pequeños y de bajos recursos en sectores sociales, de medio ambiente, infraestructura y actividades productivas.
La presente Convocatoria para la Presentación de Propuestas se encuentra específicamente relacionada con Programas de Desarrollo Comunitario del Fondo Especial Japonés de Reducción de la Pobreza. Este fondo tiene una amplia trayectoria en la implementación de Programas de Desarrollo Comunitario en los más variados sectores, en numerosos países, y con muchas organizaciones locales de desarrollo comunitario.
Objetivos del premio:
Apoyar los esfuerzos y logros de aquellos equipos docentes que desarrollan proyectos didácticos tendientes a mejorar la calidad de la educación.
Respaldar aquellos proyectos que, con creatividad y compromiso, logran integrar en el proceso de enseñanza aprendizaje a la comunidad local.
Dar a conocer las iniciativas más destacadas que contribuyan a la mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje, para alentar su réplica por parte de otras escuelas y equipos docentes.
Postulá tu proyecto, tenés tiempo hasta el 12 de julio de 2013.
Para más información: http://premio.fundacionlanacion.org.ar
Por Sergio Britos | Para LA NACION
Aproximadamente, un kilo del peso de cualquier adulto está constituido solo por un mineral, el calcio, y a la vez más de dos terceras partes del calcio que se ingiere proviene de tres alimentos: leche, yogur y quesos. El sector lechero produce y pone a disposición cerca de 200 litros anuales de leche per capita, lo que cubre poco más de la mitad del calcio necesario. Sin embargo, el consumo de lácteos es muy desigual, como se observa en encuestas poblacionales que muestran que más del 75% de la población no logra cubrir la recomendación de calcio.
Del conjunto de virtudes nutricionales de los lácteos, dos de las más importantes son su contenido en calcio y vitamina D, no solo por su muy conocida relación con el estado de salud ósea, sino también por su condición protectora de hipertensión, algunas formas de cáncer y muy posiblemente en la prevención de la mayor epidemia nutricional: la obesidad.
Escolares, mujeres embarazadas y adultos mayores son los tres principales grupos vulnerables a un bajo consumo de leche y lácteos. Los primeros porque la edad escolar es la más importante en el crecimiento óseo y depósito del calcio necesario para el resto de la vida.
En el caso de las mujeres embarazadas hay dos cuestiones trascendentes: una es la prevención de hipertensión, condición que representa un trastorno frecuente en los embarazos y que puede llegar a consecuencias tan graves como la mortalidad materna. Por otra parte y en especial en el tercer trimestre de embarazo, el feto actúa como una verdadera “aspiradora” de todo el calcio que necesita sin importarle cuánto le quita a la madre de sus huesos y dientes.
¿Cuánta leche es necesaria ? El principal marcador de las necesidades de leche es el calcio. Diariamente se necesita en promedio 1 gramo de calcio y su mayor vehículo son los lácteos; otras fuentes alimentarias importantes son los pescados, las legumbres y casi todas las hortalizas. Precisamente los alimentos que menos se consumen en la mesa de los argentinos. Por eso es que un consumo de leche menor a 3 vasos diarios hace casi imposible cubrir la cantidad necesaria para una buena nutrición. Es lo mismo consumir yogur y también quesos, aunque en este último caso es importante no exagerar cuando se tratan de quesos con alto contenido de grasa y muy salados.
Reemplazar el calcio de 3 vasos de leche requeriría comer diariamente más de medio kilo de radicheta, acelga, lentejas o porotos o más de ¼ kg de caballa o anchoas? Todo un desafío muy difícil de imaginar.
Para mejorar el consumo de lácteos es indispensable pensar en el rol que tienen las escuelas, a través de sus programas de alimentación escolar y en los quioscos. En algún momento habría que repensar el rol de los almuerzos en las escuelas y plantearse la importancia de mejores y más universales programas de leche escolar, asegurando un consumo mínimo de 200 cc (una taza mediana) y mayor presencia (¿a precios subsidiados quizá?) de yogures y postres lácteos en los quioscos o dispensers.
Y de la misma manera, para las mujeres embarazadas, adultos mayores y población en general, pensar en el rol de las políticas sociales nutricionales en disminuir por lo menos el peso del IVA en el precio de leches, yogures y quesos bajos en grasa. La cada vez mayor bancarización de la población y hasta un mecanismo similar a la tarjeta SUBE permitiría aumentar el consumo de aquellos alimentos más saludables como es el caso de la leche.
La infancia es una etapa muy especial en la vida de todo ser humano, debido a que es en ella donde se desarrollan las aptitudes físicas, intelectuales y emotivas. Este período es muy vulnerable ya que existe una dependencia total hacia a los adultos.
La madre, como agente protagonista en el crecimiento y desarrollo del niño, cumple funciones muy importantes, entre ellas las relacionadas a la alimentación.
La alimentación de los niños implica no solo brindar alimentos para satisfacer las necesidades nutricionales para un correcto crecimiento y desarrollo, sino también la formación de un vínculo afectivo y de reciprocidad en un ambiente de bienestar.
Tal como señalan las Guías Alimentarias para la Población Infantil, “no existe salud sin una buena nutrición, y a la vez, sin salud no es posible alcanzar un estado nutricional adecuado”.
La alimentación infantil comienza en la etapa de la LACTANCIA EXCLUSIVA y abarca el período de tiempo transcurrido desde el nacimiento del niño hasta los 6 meses de edad.
La leche materna es el mejor alimento para el niño tanto por su composición cuanti-cualitativa de nutrientes. Además es un alimento que llega a temperatura ideal de consumo, y su ingesta se relaciona con la menor incidencia de múltiples enfermedades en la edad adulta.
Es importante señalar que la lactancia promueve el vínculo madre-hijo, favoreciendo el desarrollo social, emocional y psicomotor del niño.
Durante los primeros 6 meses de vida, la lactancia materna exclusiva cubre todos los requerimientos nutricionales del niño, por lo que no es necesario incluir otro tipo de bebidas y/o alimentos. Es decir, leche materna es el único alimento que debe recibir el niño hasta los 6 meses de edad.
La frecuencia con que se alimenta al bebé será según su demanda, durante el día y la noche, cada vez que lo pida y durante el tiempo que quiera.
Respecto a las leches artificiales, éstas deben empelarse como último recurso, cuando no hay otra opción.
La Organización Mundial de la Salud recomienda extender la lactancia materna exclusiva hasta los 2 años o más, acompañando a la alimentación complementaria que se detalla a continuación.
La ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA es el período de la alimentación que transcurre desde los 6 hasta los 12 meses de edad del niño.
Durante esta etapa el niño madura su capacidad de digestión y absorción de nutrientes y puede deglutir alimentos sólidos. Con lo cual, los alimentos o líquidos que se proporcionen en esta etapa deben acompañar la lactancia materna, sin desplazarla.
En esta etapa es muy importante la variedad de texturas, colores y sabores, así como el orden y los cuidados higiénicos con que deben darse los alimentos.
Respecto a las texturas, se inicia la alimentación complementaria con papillas o purés, y a medida que el niño crece se puede aumentar y variar la consistencia.
Se debe iniciar con una comida por día. No obstante, la Organización Mundial de la Salud señala que se debe aumentar el número de veces que el niño consume los alimentos complementarios a medida que va creciendo. Así entre los 6 y 8 meses se recomiendan de 2 a 3 comidas, y luego hasta los 24 meses de 3 a 4 comidas por día.
Respecto al tipo de comida que se puede brindar en esta etapa, es importante la inclusión de pequeñas cantidades de carne por su aporte en hierro, las cuales pueden ir acompañadas de purés de verduras y frutas para aportar vitamina C, ya que ésta favorece la absorción del hierro.
Entre los alimentos que no se recomiendan en esta etapa se encuentran la miel (asociada al botulismo en el lactante), sal agregada, alimentos integrales, soja, picantes, té, café, mate y otras infusiones.
Por último aquellos alimentos con forma esférica (arvejas, porotos, lentejas, choclos, uvas, maní, etc.) deben evitarse puesto que pueden obstruir la tráquea.
A partir del primer año de vida los niños pueden consumir los mismos alimentos que se consumen en el hogar (alimentos descremados a partir de los 5 años). Los mismos deben ser variados en texturas, colores y sabores.
En esta etapa el niño ya se incorpora a las pautas familiares, aprende el manejo de cubiertos, explora y descubre distintos alimentos. Por esto, la formación de hábitos alimentarios se inicia desde la más temprana edad, y los mismos perdurarán en la edad adulta.
Por último, es importante tomar el tiempo necesario para alimentar a los niños, de manera que sea un momento de tranquilidad, intercambio, comunicación y aprendizaje.
Melisa Wajchman
Lic. en Nutrición
UNIVERSIDAD MAIMÓNIDES
Nota elaborada por Melisa Wajchman, Lic. en Nutrición, UNIVERSIDAD MAIMÓNIDES